viernes, 29 de diciembre de 2017

Nos vemos en 2018


O como mínimo nos leemos que nos es poco.
Siempre me estreso cuando se acaba el año, aunque también cuando empieza el cole, cuando llega mi cumpleaños… Por lo que mi estado de que “algo nuevo va a ocurrir” es bastante permanente. De hecho así me siento cada lunes, por lo que he decidido reducir el estrés de final de año, optimizar  energías y celebrar el nuevo año en febrero, ya que es mi cumpleaños y el año nuevo chino. He desarrollado eficacia en lo que a celebraciones se refiere. Y no es que no me gusten, bien al contrario, ¡hay tanto que celebrar! Que pienso ir poco a poco.
Tampoco voy a hacer balance, porque hay muchos temas por resolver, casi todos no resueltos por causas ajenas y también por desorganización propia de vivir desbordada por la vida cada segundo. Creo que definirme desbordada emocionalmente es un buen balance ahora mismo de mi situación. Soy consciente de mi enfermedad crónica, ya incurable, llamada optimismo pero ahora no solo puedo sentir tanto sino que además elijo en qué momento sentirlo. 
Empiezo a pensar con normalidad y sin dolor, sí, suena extraño pero en ocasiones pensar duele. Ya lo explicaré con más detalle. Lo único que pediría al nuevo año es recuperar la capacidad de leer, sí. Pero creo que lo haré sin necesidad del destino, solo es cuestión de tiempo, y de eso sobra en la vida.

Lo que sí tengo claro es lo aprendido, no puedo detallar cada cosa mejor algunos ejemplos: que la tristeza cansa; que los abrazos son sonoros y si duran más de 20 segundos generan endorfinas; que las caricias se quedan en la piel y se llevan puestas todo el día; que reír es la mejor forma de despertar, aunque las lágrimas se escapen mientras dormimos. Qué llorar quema la piel y te salen eccemas. Que tus músculos se rompen sin hacer ejercicio, que tu cuerpo te grita por dentro y si no le escuchas, te mata. Qué hay mucha gente que vale la pena, y muy poca que ni lástima merece. Que lo valiente es amar y no pelear. Que el destino siempre te rescata de ti mismo y te recuerda quién eres. Que todas mis aparentes debilidades son mis verdaderas fortalezas, que la verdad siempre descansa en el silencio. Que un hermano o hermana aparece en cualquier esquina y te reconoce a pesar de las diferencias. Que lo normal es que todos cuidemos de todos…

Podría seguir pero mejor os dejo con vuestras listas de buenas intenciones, yo prefiero las intenciones traviesas y juguetonas porque  son más divertidas. Lo maravilloso es que mi felicitación para el próximo año es una promesa certera: ¡ nos vemos en el 2018!

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Regalos de navidad


¡Aquí estamos! Es navidad otra vez, es el tercer año que la comparto en este espacio que lleva a ningún lugar.  Me he releído, solo lo escrito en este blog, imposible releer mi diario personal, el de papel, el otro, ¿os acordáis de él? Sí, sigo escribiendo, llenándolo de cosas buenas y bonitas, de caricias de tinta en hojas estriadas.
¡Feliz Navidad!
Supongo estaréis demasiado ocupados con el ruido ajeno, yo vivo en mi silencio, hace algunos días mi madre me preguntó: ¿Qué regalo te vas a poner en el árbol? Ninguno, he decido que me pondría a mí misma, pero no quepo.
Sí, soy mi mejor regalo. Estoy aquí para mí, para aprender a quererme, para dejarme amar y reírme de mí y conmigo. Llevo demasiados años viviendo sin mí. Suena difícil pero os prometo ha sido así. Siempre esforzándome para que los otros cumplieran sus sueños, entenderlos y justificarlos. Maldita justificación y tolerancia.
 Algunas de las personas que me han olvidado y condenado a un silencio que dentro de poco romperé  me han llevado a mi propia muerte. Como todas las muertes ha sido no deseada y violenta, pero absolutamente necesaria. Sí, he muerto este año, sé perfectamente el día que morí: entré en el infierno y empecé a caminar hacia mi pasado. Busqué voces amigas que me ayudaran a encontrar el camino de vuelta pero solo encontré silencio. ¡Cómo duele el silencio cuando vives en el infierno! Es una tortura que se hace lágrimas que te queman la piel.

Pero nada es lo que parece y lo que yo entendí que era la puerta del infierno resultó ser la del paraíso. Y cuando morí, allí solita, perdida entre mis recuerdos, entre  lo aprendido, lo asumido, y lo entendido como bien y mal, allí donde nadie quiere ir aunque mucha gente habita sin saberlo, desde allí  decidí volver y ser simplemente yo. Con todo lo malo y lo imperfecto que me hace perfectamente única y simplemente yo. Lo que para algunos han sido 365 días para mí han sido 500 años y 700 vidas. Pero aquí estoy de vuelta, no quiero perdonar  ni perdonarme y pronto me daré la orden mental de olvidar no sin antes explicar cómo se vive en ese sitio y como te dejan caer sin un triste WhatsApp durante más de dos años. 

Ya no hace falta que nadie me pregunte cómo estoy. Estoy bien, estoy muy bien, cada día mejor por dentro y por fuera. He aprendido mucho, pero he entendido mucho más, y tengo una nueva meta: sonreír y hacer sonreír… esta vez a quien a mí me apetezca.
Este año no tengo ningún listado de cosas para hacer realidad, porque sencillamente no voy a confiar en el destino ni a esperar que nada me venga dado. No voy a pedir permiso nunca más. Voy directa como un tren  hacia todo lo que quiero, sin concesiones ni negociaciones. El lado bueno de morir es que renaces completamente libre. Y la libertad es el mejor regalo.


¡Feliz navidad! Para mí, mi primera navidad en este nuevo mundo, mi mundo. 

¿Qué regalo vais a poner en vuestro árbol?

domingo, 29 de octubre de 2017

¿Por qué escribimos?


Hoy en día prácticamente escribe todo el mundo, las nuevas tecnologías han convertido a muchos objetos en lápiz y papel de fácil uso. El grave problema es que todos escriben pero solo una pequeña minoría lee. Cada vez es menor esa minoría, redundancia que es tristemente real, respaldada por los datos de ventas del último cuatrimestre en las librerías. 

Tal y como están las cosas, muchos me dirán: ¿Y quién es capaz de leer con todo lo que está pasando? Pues no hay mejor manera de romper con el ruido de ahí fuera que leer.

La lectura es la primera víctima en estos días de estrés político y convulsión ciudadana, que es inversamente proporcional a la gente que lee, es decir que aumenta el número de ciudadanos convulsos a cada minuto y estos a la vez escriben, incluso sin haber leído primero aquello a lo que responden, pero escriben.

La inmediatez de las redes sociales puede hacer pasar desapercibido un escrito pero un escritor de libros, un contador de historias de ficción, que superan la realidad y captivan a esa minoría, no tiene tanta suerte. Su mensaje tendrá poca posibilidad de camuflarse y  pernoctará en la mesita de noche anhelando que el lector en minoría tenga algún minuto de paz para robarle unas líneas a su historia.  

Si después de leer este artículo preguntáis a Mr. Google por qué escribir os dará respuestas y consejos de escritores famosos pero tengo mi propia teoría: por encima de la fama, las causas políticas, las monetarias, y más allá de las necesidades creativas, de las influencias de la ficción, de los traumas de unos y de otros, la verdadera razón por la que escribimos es para leernos.

Sí, escribimos para leernos a nosotros mismos, a veces lo disfrazamos de estrategias narrativas como por ejemplo decir que  la ficción dominó mi realidad, el personaje tomó las riendas de mi argumento o bien mis ideas me obligan a escribirlas… ¡excusas! El escritor escribe para leerse, es decir se envía mensajes a sí mismo, aquello que nunca diría, pensamientos que nunca reconocerá que son suyos, perversidades que le encantaría vivir o que ha vivido pero finge que alguien se las contó, vilezas a las que le habría gustado enfrentarse…Nos enviamos mensajes a nosotros mismos. Nuestro subconsciente intenta comunicarse con nuestro consciente, pero normalmente esos intentos se pierden en nuestro día a día mental.

El por qué existe esa necesidad, aquello que debemos  entender en nuestros propios escritos, eso ya lo debe averiguar cada uno. Es el gran reto de cada escritor, tal vez cuando lo averigüe  pueda dejar de escribir o bien encontrar la vía de seguir haciéndolo en paz.

Por eso os animo a leeros, sí,a retomar manuscritos o borradores antiguos y volver a leerlos, os sorprenderá el resultado. Encontraréis aspectos de vosotros mismos que están aletargados durante años y que intentan ver la luz del  mundo real en forma de personajes literarios.

Romper con la ficción y ser vosotros mismos, aunque sea un poquito cada día.


jueves, 5 de octubre de 2017

Villanos y héroes


Hace unos días leía una efemérides sobre uno de los primeros hombres en circunnavegar el mundo en una sola expedición, se trataba de Sir Francis Drake, Inglaterra 1543-1596, Panamá.
No es que me gusten los temas navales, pero me fascinó su biografía y el concepto que me perturba desde entonces se basa en lo que entendemos por hombres buenos y hombres malos. ¡Qué concepto tan etéreo! Volviendo a mi pirata inglés, Sir Drake, fue un buen ejemplo de la pluralidad de las verdades: un héroe político para los ingleses, sin embargo un corsario y pirata de extraordinaria crueldad para los españoles.
Sus hechos dejan claro que fue un explorador de los mares y desde niño tuvo un instinto especial para navegar. Un encuentro, poco fortuito, contra la flota española en el golfo de México le marcaría para siempre y su odio hacia la corona española lo acompañaría hasta su muerte,  a pesar del acuerdo de tregua firmado entre ambos reinos.
La reina, Isabel I de Inglaterra, lo nombró caballero por todo lo que había aportado a la corona mientras que los libros de historia españoles se refieren a él como un comerciante de esclavos y corsario de crueldad extrema.
¡Héroe o villano! ¡Verdad o mentira! Esa es la cuestión. En tiempos de lucha por  verdades absolutas solo quiero recordar que nada es lo que parece y los términos “verdad” y “pura” no pueden darse nunca juntos: “ Pura verdad” pues verdad verdadera hay tantas como personas y lo que es puro para unos puede resultar sucio para otros.

Personalmente, perseguir la verdad es como perseguir la perfección, cada uno es perfecto a su manera y no vale arquetipos estandarizados. Estamos solo a 2017 y este nuevo siglo ya empieza a cansarme, supongo será por las altas expectativas que tenía de él.  Nací en el 1970 y casi todo el mundo esperaba más de un nuevo siglo que sonaba a futuro verdadero. Lo que nadie nos aseguró que en el futuro tampoco vive la verdad, ni en el pasado. Con lo que será mejor no buscarla y seguir negociando entre lo bueno, lo malo y lo peor, y a estas alturas prefería algunos malos del pasado más cercano ( principios del siglo XXI, apunte para malpensados) que algunos "verdaderamente buenos" recién llegados.


Todo esta reflexión tan superflua es para deciros que vosotros, escritores, no os tenéis que ceñir a realidades, bien al contrario, dejad que vuestras musas os guíen y cread personajes llenos de verdades y maldades absolutas, sí, villanos y héroes que nacen y mueren entre esperanzas de tinta y roces de papel. Provocad, excitad y sentid, sentirlo todo para emocionar al lector que busca verdades, fuera de libros, que no existen. 

Nota: para aquellos amigos que me inspiran y aun pensando distinto nos queremos  y nos respetamos. Sou collonuts!

jueves, 21 de septiembre de 2017

Hablemos de cine

La relación entre cine y literatura es un hecho, no se entiende una novela superventas sin su adaptación cinematográfica, o al revés, muchos, o tal vez no tantos, guiones cinematográficos han conseguido un libro superventas. 

En este último año, que he leído mucho menos de lo que solía, he consumido más cine o producto audiovisual en general, y aprecio las películas desde otra perspectiva, busco personajes que salgan de la pantalla para venirse conmigo a casa y eso no siempre ocurre. 

Según mi nuevo criterio cinematográfico, para nada profesional, establecería tres categorías de películas: 

  • Las malas, de las que no vale la pena hablar. 
  • Las buenas, que consiguen que cuando acabas de verlas tengas ganas de leer el libro. Tanto si lo has leído como si no, te crean la inquietud de seguir indagando en los personajes, en las circunstancias de toda la historia que no se han podido desarrollar por las limitaciones del cine. Cuando dejas el acartonado recipiente que contenía las palomitas comentas algo parecido a “esta película merece ser leída, bonita historia…”
  • Y las inclasificables, porque a pesar de ser buenas o malas consiguen destrozar la idea original del libro de donde han salido. No importa si llegan a ser un éxito de taquilla, dejan por el suelo la idea de la novela o el libro original y a ti como un iluso desilusionado y mirando alrededor mientras los espectadores desalojan la sala esperando que alguien te devuelva tus expectativas sobre la película... Los comentarios que surgen son parecidos a “y aquel personaje que salía en el libro no aparece; Y aquella circunstancia tan importante, tampoco, o bien el libro está basado en una ciudad europea, pero da igual en el cine todo empieza y acaba en el súper mundo de Nueva York o Los Ángeles”.

Todo esto me viene por divagar al pensar que tenemos varias obras que están siendo leídas para ser guiones de cine, esta vez sí que tenemos mariposas en el estómago, porque no sabemos qué pasará, que no sean elegidas es una posibilidad, las hemos presentado buscando criterio de guionistas: relación entre espacios, proximidad, personajes y credibilidad de la historia. Sabemos que se descartan buenas historias solo por el hecho de estar basadas en ciudades lejanas porque eso dispara los costes de rodaje. En unas semanas tendremos noticias, mientras...¡Crucemos los dedos!

Si fuera vuestra obra seleccionada para ser convertida en guion de cine, ¿qué actor elegiríais para interpretar a vuestro personaje principal?

PS:

Ya había hablado de cine en otro post que tal vez os interese ahora: Payaso diabólico, tiene que ver con la película “IT” de Stephen King, yo ya la he visto y me gustó. 



martes, 12 de septiembre de 2017

Volver a escribir


Hoy ha sido la vuelta al colegio, no solo los niños se reenganchan a la rutina sino que los adultos también volvemos a intentar retomar aquellas cosas que solíamos hacer. En mi caso, mi reto para este otoño es recuperar la frecuencia de este blog. 

Me duele ver cómo algunos artículos tienen más de 1.500 lecturas y no he sido regular en mi compromiso con esos lectores, fieles o furtivos, siempre bienvenidos. Tengo que reconocer que he sufrido algo de terror escénico, pánico a ser leída, parece ridículo, pero resulta imposible escribir sobre algo literario y no dejarse un poquito de uno mismo por el camino. Todavía más imposible parece que eso de ti mismo pueda ser usado en tu contra. Pero estoy decidida a plantarle cara al silencio y no hay mejor manera que hacerlo escribiendo. 

Os recuerdo que la principal técnica para vencer el miedo a la página en blanco consiste en empezar a escribir, borrar y volver a escribir. Ponerse de pie, dar una vuelta, y volver a escribir… En mi caso, sustituyo el dar una vuelta por prepararme un gran tazón de leche calentita con cacao en polvo (eludiré la marca), os prometo que es lo que mejor me funciona. 

Desconozco en qué situación estáis respecto a vuestra capacidad creativa y si la voluntad de escribir será más fuerte que vuestros terrores de escritores, porque ya hemos hablado que cada uno tiene el suyo. Nunca pensé que podría condicionarme el saberme leída, ¡qué tontería parece ahora! Pero los miedos nunca son poca cosa para aquel que los sufre. 

Ayuda mucho tener claro sobre lo que queréis escribir, en mi caso voy a volver a dar una mirada a nuestras obras, algunas atascadas después del verano, y a otras que se quedaron olvidadas en mi mesita de noche. He retomado la Cúpula de Stephen King, sí, la he empezado en la página 590...Es algo mítico acabar esta obra, me aventuraría a decir que junto al Ulises de James Joyce se convierten en certificados de lector desenvuelto y tenaz. 

Otra técnica para escribir es leer, si no leemos no podemos progresar adecuadamente. Al leer alimentamos nuestras estructuras mentales de alguna forma que no puedo explicar, pero cuando no leemos perdemos estilo narrativo y enfoque descriptivo. Es decir, olvidamos cómo decir las cosas aunque sepamos lo que queremos expresar. 

De momento lo voy a dejar aquí, gracias a todos por vuestro apoyo y vuestra infinita confianza en mí, durante muchas semanas ha sido vuestra confianza la única de la que he dispuesto. Las muestras de cariño me han llegado en diferentes formatos y desde varios países. No os imagináis lo importantes que habéis sido para mí. Saber que estáis ahí, a una línea de mí, esperando leerme despacito y yo, aquí, sintiendo vuestra ilusión en cada letra bajo mis dedos. Pues, a ello,  vamos a leernos y si podemos a publicaros.

Nota: Que este post tan 'blandito' no os haga pensar que no voy a ser crítica con vuestros escritos, ni mucho menos, aquí los espero sin concesiones, más rigurosa y exigente que nunca.



miércoles, 9 de agosto de 2017

Libertad


Cuando era niña y me preguntaban cuál era mi palabra favorita siempre respondía, libertad. Lo había olvidado. Estos días de desorden veraniego y horarios extensivos, que son mucho peor que los intensivos, me permiten surfear y divagar en fibra óptica a mis anchas. He leído blogs, redes sociales, y comentarios de muchas personas que buscan la libertad en nuevos trabajos en internet. Creo que está sobrevalorado las nuevas profesiones como ser blogger, influencer y demás. Existen muchas personas que creen que por trabajar en algo que les gusta encontrarán la libertad soñada y el dinero. Un boleto completo para la felicidad global, viajar por el mundo mientras explicas lo que haces y miles de seguidores te financian tus aventuras… No seré yo quien diga que eso no existe pero la posibilidad de éxito es exactamente igual a que te toque una primitiva de una sola apuesta.

Estoy harta de ver mega cracks del marketing digital que empezaron diciendo que tenías que esforzarte en escribir en tu blog, desarrollar un estilo para los nuevos lectores, empatizar, resultar simpático (que no es lo mismo), subir contenido de forma regular y organizada…En fin que tener un blog o un canal en YouTube parece cosa que cae del cielo pero implica un trabajo ordenado, rutinario y de mejora continuada. Ahora estos gurús de las nuevas tendencias en comunicación dicen que todavía es más fácil, ya no hace falta que trabajes mucho: «conviértete en todo lo que quieres ser, sin jefes, sin horarios y con ingresos regulares desde tu blog, y sin escribir ni bien ni muy a menudo»…

Disculpen pero no me lo creo, que sea tan increiblemente fácil y certero. Aunque como en la gramática, existen excepciones que hacen cumplir la norma. 

Queridos lectores, me temo que si estáis pensando en hacer un blog para ser felices os equivocáis, porque si tu blog funciona deberás trabajar y esforzarte tanto que se convertirá en otro trabajo, sí, un trabajo que te gusta, pero que como todos los otros exige horario, responsabilidad y constancia. Y si tu blog se hace más grande tendrás que contratar a otras personas para que te ayuden a gestionarlo y tú acabarás siendo una marca de ti mismo. Lo que también suena genial y muy en la línea de tendencia instagramer de Risto Mejide, pero la realidad es que sí, serás un influencer y tendrás un blog, pero dónde queda la ansiada libertad. 

Volviendo al principio, las cosas de la vida por las que más peleamos no están fuera de nosotros sino que bien al contrario, están EN nosotros, nunca conseguiremos la libertad si no nos sentimos libres para disfrutarla. ¿Entendéis? Porque libres ya somos, aunque se nos olvida.

¡Feliz verano!

jueves, 8 de junio de 2017

De las imágenes a las palabras


Una imagen vale más que mil palabras, o eso dicen. Ya dudo de casi todo y la verdad es que con el proyecto de nuestra próxima obra Las herederas, sociedad matriarcal Minangkabau de Sumatra, de Anna Boyé estoy comprobando la importancia de las imágenes y lo mucho que deben de esforzarse las palabras para estar a la altura.
Fotos propiedad de Anna Boyé www.matriarcados.com

Ríete tú de metáforas y aliteraciones cuando te enfrentas a una foto profesional y con alma, porque así son todas las fotos que hace Anna Boyé, sus casi veinte años de fotoperiodismo en medios como La Vanguardia le han convertido en una cámara réflex portátil a toda ella. Esto es un gran reto editorial, el encontrar formas escritas que ayuden a mejorar la comunicación de unas imágenes tan bellas y que hablan con su silencio. No es un reto cualquiera, nos enfrentamos a los peligros de las imprentas digitales y a los nuevos formatos de encuadernación. Actualmente todo se dirige a optimizar la rapidez pero no tanto la calidad.
Las herederas, sociedad matriarcal Minangkabau de Sumatra,  exige encontrar el equilibrio entre un formato visual de alta calidad y una impresión estándar para poder llegar a todas las librerías y venderse por internet. Tenemos que llevar las historias que cuentan las miradas de los protagonistas en cada foto, y transportar al lector a países que cuesta ubicar en el mapa con culturas  diferentes a la nuestra. Hacer próximo lo lejano y conocido lo diferente. Todo ello con  el simple acto de pasar una hoja y leer.
Ejemplo de portadas, todavía trabajamos en la definitiva


Me gustaría que con un golpe de vista el lector quede cautivado. Que las imágenes le griten y le susurren colores imposibles hasta llegar a leer cada línea, cada capítulo y descubra que existen otras culturas, más sabias, más pacíficas y matriarcales, sociedades que castigan el enfadarse. Donde el odio es una palabra extranjera y desconocida. Transmitir la sabiduría adquirida por Anna Boyé, como antropóloga,  fotoperiodista y descubridora de una profundidad y espiritualidad que está dentro de cada hombre y mujer pero que hemos olvidado, casi nada para ser solo un libro.


Nota: 
Si te interesa el tema de las sociedades matriarcales, puedes asistir a alguna de las conferencias que imparte Anna Boyé, infórmate aquí: www.matriarcados.com

miércoles, 31 de mayo de 2017

Héroes de papel


Vivimos en una sociedad que mitifica la felicidad unida al éxito económico y la belleza física en función de unos cánones irreales. Si reflexionamos es meritorio sobrevivir a toda la presión a la que nos somete la sociedad con sus exigencias de grupo. Cómo podemos avanzar después de una pubertad cruel que nos demuestra que no llegaremos a alcanzar la talla media europea, en mi caso, no la alcanzo en nada, es decir ni en estatura ni en otros parámetros de mi cuerpo. Me quedé tal cual cuando tenía unos 13 años, sigo esperando un cambio físico que me haga crecer a lo alto y alguna parte de mí necesaria para entrar en el paraíso. Ahora lo único que crece en mí es el número de arrugas y canas que poco a poco se suman a este cuerpo diminuto.

Crecemos sin que nadie nos diga que podremos enfermar, que los príncipes que nos amarán se convertirán en monstruos y que todos los que te rodean te olvidarán y girarán la cabeza cuando no seas portador de esa falsa felicidad prometida en medios como Disney Channel ¡A ver, señores, despierten que la gente normal no vive en cruceros y no tiene dotes artísticas para cantar, bailar y hacer un chiste sin despeinarse! Supongo que los millenniars soñaron con ser Hanna Montana y ellos, Troy Bolton de los Wild Cats, pero los de la Generación X, o sea los míos, también tuvimos nuestros mitos y nos quedamos esperando un cambio en la adolescencia que nos transformara en Olivia Newton John o la princesa Leia de la Guerra de las Galaxias. En mi caso, me queda el consuelo que tengo algo de bajito y a veces hablo extraño como el maestro verde de la famosa saga, o sea Yoda.

Os preguntaréis para qué explico todo esto. Quiero compartir mi admiración por dos de nuestros escritores ya publicados,
Daniel Escriche y Carles Edo, los dos han desarrollado personajes reales que acaban siendo héroes y protagonistas que están enfermos y viven felices, como viene pasando en la vida real, esa de la que nadie habla. Daniel Escriche, el escritor del Montseny, ha desarrollado un personaje, Mario Bizarri,  que es escritor y está diagnosticado como bipolar, en el libro La fruta madura se intuye, aunque no lo acaba de desarrollar. Os adelanto que habrá nuevas aventuras de ese personaje y la enfermedad condicionará su día a día, con normalidad, y no le quita dotes de investigación ni creatividad. Empatiza con el lector y resulta muy creíble. 

Por otro lado Carles Edo, en Todo lo que sé…desarrolla a Sam recién llegado a los cincuenta, ex toxicómano y enfermo de SIDA.
Sam tendrá valor y determinación para plantar cara a un joven y sano asesino. Estos dos escritores son héroes, rompen los tabús y con ello el silencio. El silencio que te intimida por el miedo de no encajar, o del ”qué pensarán si saben…”

Miedo, siempre miedo, bloqueador y limitador de personas. Hablemos, hablemos de todo, con respeto, despacito y descubriremos que no hay nada tan maravilloso como la verdad, y que las verdades incómodas no existen. Lo único incómodo y destructivo es la mentira.
Por ello buscar en vuestra inspiración y crear personajes auténticos y creíbles, olvidaros de los cánones de la felicidad y apostar por lo auténtico, vuestro lector lo agradecerá.

jueves, 18 de mayo de 2017

Trabajo sanador

 A veces nos referimos a actividades que nos sanan, nos ayudan a sentirnos mejor, normalmente nunca hablamos del trabajo como una de ellas. Os aseguro que los proyectos en los que estoy trabajando me renuevan, me sanan de distintas maneras.

Hoy, por fin, se empieza a distribuir El hombre que no entendió a Newton, de Jordi Márquez el escritor atípico con una obra nada convencional. Esta novela te gusta o la odias desde el primer párrafo. No se trata de esforzarse en leerla, si no te ha arrancado una sonrisa en la primera página y no te has enganchado a la historia en las primeras líneas, ya no lo conseguirás. 

El mundo, o sea, mi mundo a partir de ahora se dividirá entre aquellos a los que les gusta esta obra y a los otros que no. No se trata de buenos o malos, sino de capacidad de empatizar, y cada uno lo hace con lo que puede. Esta novela es una brisa de aire fresco, de ingenuidad y fortaleza en un personaje que te fascina y enamora. Con un amor tierno, de aquellos que te hacen reír aun sabiendo que no será para siempre. 

El hombre que no entendió a Newton es como un buen vino, lo mejor te queda después de haberlo leído. Al final de la historia comprendes que te has dejado llevar y que sabías que el personaje no estaría contigo para siempre…No obstante a través de sus discapacidades creces y las superas con él. Y en cuanto has empezado a leer ya no puedes bajar de la Torre Eiffel ni dejar de mirar Paris. ¡Qué bello todo desde allí arriba! Asómate a esta obra y entenderás lo que digo. ( Distribuida por Ben Vil)


El otro trabajo ha llegado con sigilo pero ha conmocionado toda mi existencia, si os digo Minangkabau, así de entrada no entenderéis nada. Pues acostumbraros a la palabra porque pronto vais a oírla muchas veces. Es el nombre de una comunidad que vive en Sumatra, Indonesia, y se rige bajo las leyes de la mujer como heredera y pieza fundamental en la organización de la sociedad, es un matriarcado dentro de un estado islámico. Una revolución social que empezó con los exóticos viajes de una pequeña Robinson Crusoe en femenino, Anna Boyé, una naufraga de nuestra sociedad materialista que encontró su orilla de supervivencia en el estudio antropológico de sociedades matriarcales que sobreviven en nuestro mundo actual. Anna Boyé, antropóloga y fotoperiodista, después de casi veinte años de fotoperiodismo en medios como La Vanguardia, decide hacer un libro donde explicar sus experiencias y aprendizaje de sociedades en las que las mujeres son respetadas, queridas y consultadas en todos los ámbitos del día a día. Las herederas, sociedad matriarcal Minangkabau , Sumatra, es el título de nuestra primera obra no literaria, un trabajo de fotoperiodismo, una experiencia visual enriquecida con texto e imágenes de gran belleza que nos conducirán a un viaje existencial hacia un nuevo modelo de sociedad, real y posible.

domingo, 23 de abril de 2017

Lo que no se leerá en Sant Jordi


Después de asumir que los nuevos títulos no llegarían a las librerías a tiempo para Sant Jordi, me relajo y disfruto del día de hoy de la mejor manera posible: escribiendo y revisando los últimos detalles de tres obras.

Los nervios de apretar el botón para imprenta se hacen sentir en mi estómago. Es algo que me gustaría poder compartir, se apaga todo a mi alrededor: últimos detalles, visualización de las portadas, examinar las solapas. Decidir entre una línea en blanco o tres asteriscos separando una escena. ¡No hay nada más apasionante! He recordado que desde el principio, en MARLEX EDITORIAL nunca hacemos las cosas como los demás. Todo el sector corre para estar en Sant Jordi en las librerías, nosotros también lo hicimos en el año anterior y los títulos impresos ya caminan solos esperando lectores espontáneos que les presten la atención suficiente como para encontrarlos y llevárselos a casa. 

Así es la vida en el mercado, dicen que es la oferta y la demanda, algo libre y natural. No obstante, después de tan poca experiencia, pero tan dura, no me van a convencer de la existencia de esa ley en el siglo XXI. Hace bastante que se extinguió la libre oferta…Y respecto a la demanda. Lamento decir que el lector comprador de libros lee lo que se le ofrece, no lo que él busca. El lector, el último eslabón de la cadena del proceso creativo de un escritor, ha perdido el instinto de buscar lecturas nuevas y sorprendentes. 

Este es el primer Sant Jordi que estamos ahí, fuera, como los grandes. Cruzaremos los dedos y encenderemos velas para que los lectores sientan la llamada de nuestras portadas y decidan que hoy se llevarán a casa uno de nuestros títulos que ya caminan solos.

Agradezco infinitamente la oportunidad que nos ha dado Ben Vil, nuestro distribuidor porque realmente no resultamos una editorial ni gestionable ni convencional. «Molesto mucho para ser tan pequeña», soy totalmente consciente de ello. Pero la ley de las librerías deja a las editoriales pequeñas lejos del lector. Por simple comodidad. Si el lector no pide el libro, no lo venderá, e incluso cuando lo pide, el librero interpone dificultad para traer un título de una editorial que no conoce. 

Lo mejor de este Sant Jordi es que estamos ahí, fuera, en el DILVE y el Gremio de Editores, como los grandes, aun siendo muy pequeños, ahora toca conseguir ser vistos en un océano frío y lleno de tiburones, pero me encanta nadar y no me molesta el frío…Por lo que, Sres. Libreros ábranos paso que vienen novedades: 

Para el resto de editoriales todo acaba en Sant Jordi, para nosotros esto no ha hecho más que empezar. 
¡Feliz día Internacional del libro!

miércoles, 5 de abril de 2017

Resiliencia


Hasta hace pocos días no había oído esta palabra, según la RAE significa capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.

Considero que es muy complicada a nivel fonético, siempre se me olvida la “í” y digo “ resilencia” que no tiene significado alguno según nuestra querida Real Academia de Lengua. Si bien estoy recuperando mi estado inicial después de un sinfín de perturbaciones de las que, como toda pesadilla, te van quedando daños cuando menos emocionales.

Este artículo lo empecé hace semanas, pero no pude acabarlo, no sabía hacia dónde dirigirlo. Se me amontonaba el silencio. El silencio es una de las cosas que más empiezo a odiar. Y creo que hasta ahora no he odiado nada. Pero he descubierto la infinita capacidad destructiva del silencio. Además es algo así como el desierto o la nada, se extiende y ocupa nuevos espacios dentro y fuera de nosotros. Hace unas semanas le dije a mi hijo mayor cómo me sentía y que no me comunicaba con vosotros, lectores, clientes, amigos y demás personas que me leéis qué me ocurría y cómo me sentía. Y él dijo “Porque no lo explicas, mamá”, “Cuéntaselo”.

Todavía no puedo, aunque ya estoy preparada y tengo la forma adecuada. Existen temas legales y juicios pendientes por venir que recomiendan este silencio. Porque todo lo que hago e incluso aquello en lo que pienso puede ser usado en mi contra. No temáis, estoy fuerte y mucho mejor que días atrás. Porque a pesar de descubrir que existen monstruos disfrazados de personas entre nosotros, he conseguido la herramienta mágica para hacer visible esos monstruos. Y la compartiré con vosotros.

De momento pediros disculpas por el silencio de todos los blogs, las redes sociales, por la falta de acciones en los títulos que están en producción pero ha habido muchos problemas técnicos y he preferido que salgan más tarde lo más perfectos posibles. Puede que este mes de abril, este Sant Jordi parezca una batalla perdida, pero dentro de mí siento que el tiempo siempre ha sido uno de mis mejores aliados y amigos con lo que os pido confianza y un poquito más de paciencia. Prefiero salir bien, con criterio y rigor. Y durante las últimas semanas, ya meses, he estado totalmente devastada, incapaz de leer y aplicar ningún criterio; los técnicos lo llaman “trastorno de estrés postraumático” yo prefiero modo “reseteando y vuelta a empezar”.

Dentro de poco me daré una orden mental a mí misma: olvidar.

Los técnicos jurídicos y de la mente dicen que es un mecanismo de defensa, y ya he experimentado que existe, el tal mecanismo. Os aseguro que es maravilloso, no obstante puede llevarte a tropezar dos veces en la misma piedra. Cuando estás bajo tanta presión, bajo tanto miedo, entiendes mucho mejor la importancia de la paz. Pero de la paz de dentro y de fuera. Paz en lo que nos rodea y paz dentro de nosotros. Nadie te desea paz hoy en día, parece algo antiguo, como las películas en blanco y negro…si no vives en un país en guerra, ¡qué ridículo! Pero la guerra puede venir a buscarte sin consulta previa, con paso certero y con toda su artillería apuntando a la parte más profunda de ti: sin armas, sin golpes, con solo silencio te pueden matar ¡Creedme! Pero como soy un kamikaze de la vida, es decir nunca me importa morir, pues aquí estoy plantando cara a los monstruos que son pocos y cobardes. Y que NO LES TENGO MIEDO. YA NO.

Me considero en obras, en reconstrucción, a pesar de que lo que me perturba todavía está ahí. Estoy igual que nuestros portales y páginas web…” en construcción”.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Mujer, reina de la especie

Parece obligado hoy,  8 de marzo, hablar de la mujer. Aunque no tengo un discurso típico ni en la línea que este año parece estar de moda en los medios de comunicación. Me gustaría enviar un mensaje a la mujer, a todas las mujeres del primer mundo, porque las mujeres que están en condiciones precarias saben muy bien quiénes son. No han perdido sus instintos.

Creo que es la mujer educada y trabajadora del primer mundo, la que habla idiomas y viaja, la que decide con quien acostarse, cuándo ser madre, la que tiene ese puesto de trabajo para el que su madre la orientó con frases de lucha como estas:

“Nunca dependas de un hombre", "no tengas hijos te quitan la opción de vivir", "estudia para ser independiente

Ahora lo han conseguido, lo hemos conseguido: mujeres presidentas de grandes empresas, dueñas de bancos, de grupos de inversión, más del 80% de los empleados en empresas de selección personal son mujeres, o sea la mujer ya selecciona y es responsable de la contratación laboral, mujeres políticas durante años, mujeres presidentas de países, princesas y reinas…

¿Y qué? ¿Qué ha cambiado? Hoy, el día del orgullo de la mujer trabajadora, quiero compartir la vergüenza que me produce que ese modelo de  mujer triunfadora se ha convertido en la peor versión del hombre. La mujer trabajadora discrimina igual y muchas veces peor que el hombre. La mujer trabajadora ataca a otras mujeres y no a los hombres. Humilla a otras mujeres que considera en estratos inferiores al suyo (secretarias,  empleadas del hogar, camareras, peluqueras), maltrata y rechaza a mujeres de otras razas, contrata mujeres con los mismos criterios que lo hacen los hombres: mujeres jóvenes a bajos sueldos, mujeres son viejas a partir de los 30, mujeres con niños pequeños, no, gracias,  mujeres con posibilidad de ser madres, prohibido...

Me pregunto  para qué ha servido tanta lucha, ya votamos, ya decidimos…Creo que cometemos los mismos, o incluso, peores errores que los hombres. Aplicamos su ley, la que nos han enseñado. Y es justo ahí donde tenemos que cambiar. Debemos inventar otras cosas como  por ejemplo: palabra de mujer.

¡Reflexionad! no existe significado implícito a esta expresión: PALABRA DE MUJER. Sin embargo si lo hay para “pacto de caballeros”, o “palabra de honor”…Nosotras no tenemos ningún lenguaje verbal ni físico que implique nuestra complicidad ni  compromiso con otra mujer. Yo quiero reclamar el honor y el privilegio biológico de haber nacido mujer y no de haber nacido feminista.
Si la mujer olvida, que lo ha hecho, que es madre incluso cuando decide no serlo, que es protectora, incluso cuando va a la guerra, que es conciliadora y dialogante, incluso cuando no habla. Nos han adoctrinado a luchar por una igualdad injusta y anuladora del ser mujer más profundo. Yo no quiero ser igual que un hombre, ni quiero ser feminista, quiero ser MUJER. Que se respete mi biología y mis diferencias naturales.  Si se me acepta como mujer, se reconocerán  mis talentos y capacidades.

La mujer lesbiana,  la que tiene hijos, la que decide no tenerlos, la que no puede pero desea ser madre, la que trabaja, o la que no, la que se arregla y cuida su cuerpo, o la que come y disfruta de lo que le apetece, la que hace deporte, y la que se queda en casa leyendo o viendo la tele, la que se corta el pelo con un cúter y no se depila….todas somos mujeres. NO EXISTE UN MODELO ÚNICO DE MUJER incluso los hombres que quieren ser mujeres, lo son. Porque se siente mujeres cosa que muchas mujeres de verdad, nacidas biológicamente así, se han olvidado que significa e implica ser MUJER

 Hay algo muy importante que hemos olvidado: la mujer siempre es hermana de otra mujer.  Sin importar cómo lleve el pelo, que religión procesa. Debemos querernos, escucharnos y ayudarnos por principio, por esa fuerza que tenía la palabra de mujer en las sociedades no industrializadas. La mujer aprende de otra a mujer a serlo, la mujer debe enseñar a sus hijos a cómo querer y amar a otra mujer.
Hemos delegado en el hombre la responsabilidad de dejarnos avanzar, y somos nosotras las que elegimos y construimos nuestro rol. Pretendemos que la sociedad nos respete, que los organismos internacionales cambien, pero nos olvidamos de que debemos cambiar nosotras primero. 

 Podemos decir no, podemos hacer las cosas diferentes, podemos ayudarnos las unas a las otras, pero es más fácil ignorarnos y darnos de lado. El feminismo ha conseguido que por un sueldo la mujer se olvide de sí misma. Retrase su maternidad o llegue incluso a congelar sus ovarios. ¿Congelar sus ovarios por un puesto de trabajo? Realmente Vale la pena. Creo que el feminismo obsesivo y radical solo pretende una cosa: crear el trabajador perfecto. ¡Ríete de un robot!, nadie puede ser mejor trabajador que una mujer que renuncie a serlo. Aportará más creatividad, inteligencia emocional y despotismo que un hombre. No hay persona más cruel con una mujer que otra mujer. Y TODAS SABÉIS QUÉ ES VERDAD porque en algún momento lo habéis experimentado.

¡Miraros!,¿queréis que los demás os reconozcan derechos?  Solo a vosotras, ejecutivas del mundo vuestro trabajo debe ser valorado pero el de vuestras empleadas del hogar debe seguir siendo considerado  basura. Ayudáis a la esclavización de otras mujeres. Y educáis a maltratadores, vuestros hijos, que crecen en un entorno donde el trabajo de su madre es importante pero el de su cuidadora o su sirvienta no. No les enseñamos a cómo amar a otra mujer, "eso lo hacen los padres", otra delegación muy grave, o ahora ya aprenden solos en  internet.

En esta lucha solo ha ganado el hombre, se ha feminizado y se está convirtiendo en la mejor versión femenina: pide reducción laboral, las empresas de hombres ponen más servicios a la mujer que las empresas gerenciadas por mujeres.  Existen más planes de conciliación laboral en empresas dirigidas por mujeres mayores de 50 años que en las empresas creadas por mujeres jóvenes.

Nada más, ¡feliz día de la mujer trabajadora!, recordad no somos princesas, somos reinas y nosotras decidimos. El cambio de la sociedad lo tenemos que crear y dirigir nosotras.  

jueves, 2 de marzo de 2017

Sobre la verdad y la mentira

Realmente a quién le importa que las cosas sean verdad o mentira. Tampoco a la justicia, ¡qué poco justa es la justicia!, podrían haberle buscado un nombre más acertado, pero como a nadie le importa pues ahí seguimos sufriendo una justicia injusta.

Como veis esto de cumplir años me hace reflexionar o más bien divagar, y sí, lo reconozco, ando muy reflexiva y profunda, algo menos enfadada porque empiezo a aceptar dos cosas:
Una, la vida no va a cambiar por más que yo me enfade.
Dos, yo tampoco pienso cambiar, ni un ápice.

Mucho se ha discutido sobre la tan valorada verdad  y sin embargo, aquí estamos, inventando historias, vosotros, escritores, dueños de la capacidad de crear realidades paralelas sois los únicos propietarios  de vuestra verdad y de exhibirla en el formato que más os apetezca. 
Me encanta leeros e imaginar a vuestros personajes,  fantasear sobre la idea que  vuestra narrativa esconde  personas reales, verdades disfrazadas de ficción para resultar  más creíbles. Y  si algún día leyera un personaje inspirado en mí, a veces me lo pregunto,  estoy segura que no me reconocería porque no podemos saber lo que somos para los otros. No sabríamos reconocer la esencia que dejamos en otras personas.  ¿O sí?

¡Cómo me gustaría ser un personaje literario!, sería perversamente demoledora de tantos principios que elevamos como ideologías universales inamovibles, verdades impresas generación tras generación a través de un sistema educativo tan rígido y caduco como el concepto de verdad y mentira.  
Pero si respiro profundamente, partículas de cambio inundan mis pulmones, y me refrescan el alma. Hay un futuro nuevo escribiéndose a cada segundo, y lo cambiará todo. ¡Fascinante! No sabemos si ese futuro será verdad o mentira, pero a quién le importa, solo será futuro.

PS:

Quiero compartir con vosotros una frase maravillosa que me ha regalado un conocido peculiar hoy: “Tenemos una vida para gastarla, no para devolverla intacta…¡Gastémosla!”
Por cierto, si sabéis a quién pertenece esta cita, me encantaría que me lo dijerais, yo no he conseguido descubrilo por lo que todavía sería más original mi regalo. 


miércoles, 22 de febrero de 2017

Un poco de todo

Después de tanto tiempo  he querido hacer un vídeo, sin maquillaje, sin producción, aun teniendo el equipo… ¡Y sin Photoshop! Necesitaba sentiros cerca, contaros qué estamos haciendo, qué hemos aprendido y hacia dónde iremos. Creo que este paro- forzado- ha sido ventajoso y nos ha permitido tener un enfoque más abierto y real de muchas cosas. Tenemos que optimizar nuestros recursos, tanto humanos como económicos, son limitados pero no por ello menos eficaces. Y aprender donde invertir tanto esfuerzo.

Sin más os dejo con el vídeo, son más de 8 minutos, me hubiera gustado ser más breve pero me ha resultado imposible. Os informo que el lunes 27 y martes 28 estaré en Madrid y que si os apetece nos vemos y tomamos un café, avisarme con tiempo porque tengo la agenda bastante completita. ¡Un abrazo a todos y gracias por estar ahí!

martes, 3 de enero de 2017

Leer implica vincularse


Feliz 2017 desde un espacio no digital, parece ciencia ficción pero es mi vida real, sin servidores, sin las webs operativas, sin actuar en Facebook. Todo está “de revisión y ajustes”. Es algo parecido a “hacer stock” en las empresas de cosas físicas. Las que estamos en internet también tenemos que ajustar y reajustar cosas. Mientras, facturamos y contamos descargas, analizamos comportamientos e intentamos prever qué querrá el lector en el 2017. Estamos releyendo obras que serán impresas. Y obras impresas en otros países que traduciremos. Eso es un gran reto, y vuelvo a tener mariposas editoriales revoloteando en mi estómago. Es una gran responsabilidad tener un título que es un éxito en otro país y presentarlo en tu idioma. Vamos a apostar por el papel sin dejar de tener la presencia en el ciberespacio porque creo haber encontrado la causa de la falta de éxito de las descargas de libros digitales: la vinculación. 

Cuando compras un libro en papel te vinculas a él, te comprometes a leerlo, es una responsabilidad de dos: el libro que está ahí y tú. Una pareja perfecta que puede existir sin molestarse. Un compromiso que se adquiere en una librería y que se desarrolla en la alcoba o en el salón, lejos de la mirada ajena. Pero las descargas vinculan en sí mismas, es una acción que implica un “sí quiero” para siempre y dura segundos el efímero clic.

Mientras que comprar un libro puede ser un mero capricho de comprador compulsivo o un regalo para un tercero, una descarga es una voluntad de compromiso de lectura casi obligado. ¿Quién descarga para no leer? ¿Y quién quiere una vinculación para toda la vida? Habiendo opciones más discretas, si compras un libro y no te gusta, lo dejas en la estantería y sales a comprar otro. Sin embargo si un ebook no te ha gustado, qué haces con él, queda almacenado en la estantería virtual de alguna aplicación de lectura. Pero nadie más puede verlo, no lo sacarás para quitarle el polvo, ni mirarás si te has dejado un puntolibro entre sus páginas, tampoco irás a releer la dedicatoria que quizás alguien, que se ha cruzado en tu camino, haya querido dejarte escrita en la primera página.

¡Ya estamos en 2017! y suena a futuro pero es el presente. Vienen los reyes cargados de regalos y la mayoría de las personas está todavía entre turrones y polvorones pero yo ando con los nervios a flor de piel porque solo pienso que “pasado mañana” es Sant Jordi y hay mucho por hacer. Siento que el país lleva aletargado desde el “black Friday” que os recuerdo fue el 24 de noviembre y como hubo el puente-acueducto de la Purísima sumado a más ganas de vacaciones de navidad, con tanto empacho de fiesta y de parón nacional, aquí todos a correr porque se pasa el año en cuatro días. Y los objetivos de principio de año, como nos descuidemos, ya mejor los dejamos para el siguiente por aquello de no precipitarnos. 

Para los lectores curiosos, no he hecho lista de propósitos como anuncié en Facebook, solo quiero acabar los que me faltan de 2016, que son muy pocos. Cuando haya acabado esos pues formularé nuevos, siempre me queda llegar a tiempo para el año nuevo chino que es en febrero. De hecho ahí empieza siempre mi año. ¡Sed felices!