martes, 9 de enero de 2018

Imaginación o creatividad

Imaginación, según la RAE, es la Facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o ideales... Y creatividad es la capacidad de crear, hacer. Muchas veces confundimos ambos términos.
Después de unas celebraciones mágicas y creativas, es más fácil de entender el hecho que se confunde la ilusión con la imaginación y la esperanza con el mito;  lo que nos hace preguntarnos qué somos creativos o imaginativos.
Si la imaginación es una facultad del alma, todo aquel ser vivo que posea alma será imaginativo. Pero no todo ser imaginativo tiene capacidad creativa.
Creatividad implicar crear, hacer, construir y la imaginación es una facultad, un don que nos viene dado por nuestra genética. Es curioso como la imaginación ha sido malentendida y perseguida a lo largo de la historia de la humanidad. Ahora, desde la nueva definición, esta persecución resulta estúpida porque es imposible hacer al hombre menos imaginativo a través de leyes o castigos pero sí menos creativo.
Personalmente, creo que el ser humano es una especie contestataria y revolucionaria también  desde la perspectiva biológica y que cuando el hombre fue consciente de este terrible poder desarrolló todas las herramientas posibles para adormecer esa capacidad imaginativa salvaje. Una imaginación dominada implica una creatividad muerta.
Y qué herramientas son las que han modelado la imaginación del ser humano hasta nuestros días: la educación, la religión y la política…entre otras. Con la educación se etiqueta  a los individuos más contestatarios como los más inservibles para la sociedad establecida. Con la religión, se modela la imaginación del ser humano para olvidarse de sus propias capacidades y otorgárselas a un ser ajeno e irreal. Con la política se ratifica los poderes de la educación y la religión bajo una supuesta libertad democrática que el propio individuo elige. Es decir, el ser humano vive cada día de forma libre en un sistema que se esfuerza por adormecer sus dotes inventivas bajo el recuerdo constante de sus deficiencias y sus discapacidades. El hombre vive para negarse a sí mismo todos los días de su vida, esperando morir para encontrar a un dios que tiene todo lo que él es capaz de ser, pero como no se lo cree jamás lo desarrolla.  
Si este texto os ha estresado y os incomoda, tranquilos, hay una vía de escape, una herramienta de liberación: la lectura. Sí, cuando leemos somos nosotros mismos. La lectura alimenta nuestra imaginación y la potencia. Despierta deseos dormidos, recuerdos y posibilidades olvidadas. No hay lecturas buenas o malas, no hay adoctrinamientos si lo que leemos lo hacemos desde nuestra imaginación más dormida. Porque aquello que desea dominarnos puede hacer renacer ideas opuestas y conseguir liberarnos. Leed y seréis libres de vuestro peor enemigo: Vosotros mismos.

El mundo de las capacidades libres no es mejor ni más seguro, porque nada lo es, solo es eso, más libre. No se compite con los demás solo contra uno mismo, por  lo que nunca existen vacaciones para los rebeldes de las ideas, ni horarios, ni pagas extras, tampoco  el éxito ni el fracaso, solo el ser, libre. Parece sencillo pero nadie nos ha educado para SER solo para saber estar. ¡Feliz batalla, lectores!