jueves, 8 de junio de 2017

De las imágenes a las palabras


Una imagen vale más que mil palabras, o eso dicen. Ya dudo de casi todo y la verdad es que con el proyecto de nuestra próxima obra Las herederas, sociedad matriarcal Minangkabau de Sumatra, de Anna Boyé estoy comprobando la importancia de las imágenes y lo mucho que deben de esforzarse las palabras para estar a la altura.
Fotos propiedad de Anna Boyé www.matriarcados.com

Ríete tú de metáforas y aliteraciones cuando te enfrentas a una foto profesional y con alma, porque así son todas las fotos que hace Anna Boyé, sus casi veinte años de fotoperiodismo en medios como La Vanguardia le han convertido en una cámara réflex portátil a toda ella. Esto es un gran reto editorial, el encontrar formas escritas que ayuden a mejorar la comunicación de unas imágenes tan bellas y que hablan con su silencio. No es un reto cualquiera, nos enfrentamos a los peligros de las imprentas digitales y a los nuevos formatos de encuadernación. Actualmente todo se dirige a optimizar la rapidez pero no tanto la calidad.
Las herederas, sociedad matriarcal Minangkabau de Sumatra,  exige encontrar el equilibrio entre un formato visual de alta calidad y una impresión estándar para poder llegar a todas las librerías y venderse por internet. Tenemos que llevar las historias que cuentan las miradas de los protagonistas en cada foto, y transportar al lector a países que cuesta ubicar en el mapa con culturas  diferentes a la nuestra. Hacer próximo lo lejano y conocido lo diferente. Todo ello con  el simple acto de pasar una hoja y leer.
Ejemplo de portadas, todavía trabajamos en la definitiva


Me gustaría que con un golpe de vista el lector quede cautivado. Que las imágenes le griten y le susurren colores imposibles hasta llegar a leer cada línea, cada capítulo y descubra que existen otras culturas, más sabias, más pacíficas y matriarcales, sociedades que castigan el enfadarse. Donde el odio es una palabra extranjera y desconocida. Transmitir la sabiduría adquirida por Anna Boyé, como antropóloga,  fotoperiodista y descubridora de una profundidad y espiritualidad que está dentro de cada hombre y mujer pero que hemos olvidado, casi nada para ser solo un libro.


Nota: 
Si te interesa el tema de las sociedades matriarcales, puedes asistir a alguna de las conferencias que imparte Anna Boyé, infórmate aquí: www.matriarcados.com

miércoles, 31 de mayo de 2017

Héroes de papel


Vivimos en una sociedad que mitifica la felicidad unida al éxito económico y la belleza física en función de unos cánones irreales. Si reflexionamos es meritorio sobrevivir a toda la presión a la que nos somete la sociedad con sus exigencias de grupo. Cómo podemos avanzar después de una pubertad cruel que nos demuestra que no llegaremos a alcanzar la talla media europea, en mi caso, no la alcanzo en nada, es decir ni en estatura ni en otros parámetros de mi cuerpo. Me quedé tal cual cuando tenía unos 13 años, sigo esperando un cambio físico que me haga crecer a lo alto y alguna parte de mí necesaria para entrar en el paraíso. Ahora lo único que crece en mí es el número de arrugas y canas que poco a poco se suman a este cuerpo diminuto.

Crecemos sin que nadie nos diga que podremos enfermar, que los príncipes que nos amarán se convertirán en monstruos y que todos los que te rodean te olvidarán y girarán la cabeza cuando no seas portador de esa falsa felicidad prometida en medios como Disney Channel ¡A ver, señores, despierten que la gente normal no vive en cruceros y no tiene dotes artísticas para cantar, bailar y hacer un chiste sin despeinarse! Supongo que los millenniars soñaron con ser Hanna Montana y ellos, Troy Bolton de los Wild Cats, pero los de la Generación X, o sea los míos, también tuvimos nuestros mitos y nos quedamos esperando un cambio en la adolescencia que nos transformara en Olivia Newton John o la princesa Leia de la Guerra de las Galaxias. En mi caso, me queda el consuelo que tengo algo de bajito y a veces hablo extraño como el maestro verde de la famosa saga, o sea Yoda.

Os preguntaréis para qué explico todo esto. Quiero compartir mi admiración por dos de nuestros escritores ya publicados,
Daniel Escriche y Carles Edo, los dos han desarrollado personajes reales que acaban siendo héroes y protagonistas que están enfermos y viven felices, como viene pasando en la vida real, esa de la que nadie habla. Daniel Escriche, el escritor del Montseny, ha desarrollado un personaje, Mario Bizarri,  que es escritor y está diagnosticado como bipolar, en el libro La fruta madura se intuye, aunque no lo acaba de desarrollar. Os adelanto que habrá nuevas aventuras de ese personaje y la enfermedad condicionará su día a día, con normalidad, y no le quita dotes de investigación ni creatividad. Empatiza con el lector y resulta muy creíble. 

Por otro lado Carles Edo, en Todo lo que sé…desarrolla a Sam recién llegado a los cincuenta, ex toxicómano y enfermo de SIDA.
Sam tendrá valor y determinación para plantar cara a un joven y sano asesino. Estos dos escritores son héroes, rompen los tabús y con ello el silencio. El silencio que te intimida por el miedo de no encajar, o del ”qué pensarán si saben…”

Miedo, siempre miedo, bloqueador y limitador de personas. Hablemos, hablemos de todo, con respeto, despacito y descubriremos que no hay nada tan maravilloso como la verdad, y que las verdades incómodas no existen. Lo único incómodo y destructivo es la mentira.
Por ello buscar en vuestra inspiración y crear personajes auténticos y creíbles, olvidaros de los cánones de la felicidad y apostar por lo auténtico, vuestro lector lo agradecerá.

jueves, 18 de mayo de 2017

Trabajo sanador

 A veces nos referimos a actividades que nos sanan, nos ayudan a sentirnos mejor, normalmente nunca hablamos del trabajo como una de ellas. Os aseguro que los proyectos en los que estoy trabajando me renuevan, me sanan de distintas maneras.

Hoy, por fin, se empieza a distribuir El hombre que no entendió a Newton, de Jordi Márquez el escritor atípico con una obra nada convencional. Esta novela te gusta o la odias desde el primer párrafo. No se trata de esforzarse en leerla, si no te ha arrancado una sonrisa en la primera página y no te has enganchado a la historia en las primeras líneas, ya no lo conseguirás. 

El mundo, o sea, mi mundo a partir de ahora se dividirá entre aquellos a los que les gusta esta obra y a los otros que no. No se trata de buenos o malos, sino de capacidad de empatizar, y cada uno lo hace con lo que puede. Esta novela es una brisa de aire fresco, de ingenuidad y fortaleza en un personaje que te fascina y enamora. Con un amor tierno, de aquellos que te hacen reír aun sabiendo que no será para siempre. 

El hombre que no entendió a Newton es como un buen vino, lo mejor te queda después de haberlo leído. Al final de la historia comprendes que te has dejado llevar y que sabías que el personaje no estaría contigo para siempre…No obstante a través de sus discapacidades creces y las superas con él. Y en cuanto has empezado a leer ya no puedes bajar de la Torre Eiffel ni dejar de mirar Paris. ¡Qué bello todo desde allí arriba! Asómate a esta obra y entenderás lo que digo. ( Distribuida por Ben Vil)


El otro trabajo ha llegado con sigilo pero ha conmocionado toda mi existencia, si os digo Minangkabau, así de entrada no entenderéis nada. Pues acostumbraros a la palabra porque pronto vais a oírla muchas veces. Es el nombre de una comunidad que vive en Sumatra, Indonesia, y se rige bajo las leyes de la mujer como heredera y pieza fundamental en la organización de la sociedad, es un matriarcado dentro de un estado islámico. Una revolución social que empezó con los exóticos viajes de una pequeña Robinson Crusoe en femenino, Anna Boyé, una naufraga de nuestra sociedad materialista que encontró su orilla de supervivencia en el estudio antropológico de sociedades matriarcales que sobreviven en nuestro mundo actual. Anna Boyé, antropóloga y fotoperiodista, después de casi veinte años de fotoperiodismo en medios como La Vanguardia, decide hacer un libro donde explicar sus experiencias y aprendizaje de sociedades en las que las mujeres son respetadas, queridas y consultadas en todos los ámbitos del día a día. Las herederas, sociedad matriarcal Minangkabau , Sumatra, es el título de nuestra primera obra no literaria, un trabajo de fotoperiodismo, una experiencia visual enriquecida con texto e imágenes de gran belleza que nos conducirán a un viaje existencial hacia un nuevo modelo de sociedad, real y posible.

domingo, 23 de abril de 2017

Lo que no se leerá en Sant Jordi


Después de asumir que los nuevos títulos no llegarían a las librerías a tiempo para Sant Jordi, me relajo y disfruto del día de hoy de la mejor manera posible: escribiendo y revisando los últimos detalles de tres obras.

Los nervios de apretar el botón para imprenta se hacen sentir en mi estómago. Es algo que me gustaría poder compartir, se apaga todo a mi alrededor: últimos detalles, visualización de las portadas, examinar las solapas. Decidir entre una línea en blanco o tres asteriscos separando una escena. ¡No hay nada más apasionante! He recordado que desde el principio, en MARLEX EDITORIAL nunca hacemos las cosas como los demás. Todo el sector corre para estar en Sant Jordi en las librerías, nosotros también lo hicimos en el año anterior y los títulos impresos ya caminan solos esperando lectores espontáneos que les presten la atención suficiente como para encontrarlos y llevárselos a casa. 

Así es la vida en el mercado, dicen que es la oferta y la demanda, algo libre y natural. No obstante, después de tan poca experiencia, pero tan dura, no me van a convencer de la existencia de esa ley en el siglo XXI. Hace bastante que se extinguió la libre oferta…Y respecto a la demanda. Lamento decir que el lector comprador de libros lee lo que se le ofrece, no lo que él busca. El lector, el último eslabón de la cadena del proceso creativo de un escritor, ha perdido el instinto de buscar lecturas nuevas y sorprendentes. 

Este es el primer Sant Jordi que estamos ahí, fuera, como los grandes. Cruzaremos los dedos y encenderemos velas para que los lectores sientan la llamada de nuestras portadas y decidan que hoy se llevarán a casa uno de nuestros títulos que ya caminan solos.

Agradezco infinitamente la oportunidad que nos ha dado Ben Vil, nuestro distribuidor porque realmente no resultamos una editorial ni gestionable ni convencional. «Molesto mucho para ser tan pequeña», soy totalmente consciente de ello. Pero la ley de las librerías deja a las editoriales pequeñas lejos del lector. Por simple comodidad. Si el lector no pide el libro, no lo venderá, e incluso cuando lo pide, el librero interpone dificultad para traer un título de una editorial que no conoce. 

Lo mejor de este Sant Jordi es que estamos ahí, fuera, en el DILVE y el Gremio de Editores, como los grandes, aun siendo muy pequeños, ahora toca conseguir ser vistos en un océano frío y lleno de tiburones, pero me encanta nadar y no me molesta el frío…Por lo que, Sres. Libreros ábranos paso que vienen novedades: 

Para el resto de editoriales todo acaba en Sant Jordi, para nosotros esto no ha hecho más que empezar. 
¡Feliz día Internacional del libro!

miércoles, 5 de abril de 2017

Resiliencia


Hasta hace pocos días no había oído esta palabra, según la RAE significa capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.

Considero que es muy complicada a nivel fonético, siempre se me olvida la “í” y digo “ resilencia” que no tiene significado alguno según nuestra querida Real Academia de Lengua. Si bien estoy recuperando mi estado inicial después de un sinfín de perturbaciones de las que, como toda pesadilla, te van quedando daños cuando menos emocionales.

Este artículo lo empecé hace semanas, pero no pude acabarlo, no sabía hacia dónde dirigirlo. Se me amontonaba el silencio. El silencio es una de las cosas que más empiezo a odiar. Y creo que hasta ahora no he odiado nada. Pero he descubierto la infinita capacidad destructiva del silencio. Además es algo así como el desierto o la nada, se extiende y ocupa nuevos espacios dentro y fuera de nosotros. Hace unas semanas le dije a mi hijo mayor cómo me sentía y que no me comunicaba con vosotros, lectores, clientes, amigos y demás personas que me leéis qué me ocurría y cómo me sentía. Y él dijo “Porque no lo explicas, mamá”, “Cuéntaselo”.

Todavía no puedo, aunque ya estoy preparada y tengo la forma adecuada. Existen temas legales y juicios pendientes por venir que recomiendan este silencio. Porque todo lo que hago e incluso aquello en lo que pienso puede ser usado en mi contra. No temáis, estoy fuerte y mucho mejor que días atrás. Porque a pesar de descubrir que existen monstruos disfrazados de personas entre nosotros, he conseguido la herramienta mágica para hacer visible esos monstruos. Y la compartiré con vosotros.

De momento pediros disculpas por el silencio de todos los blogs, las redes sociales, por la falta de acciones en los títulos que están en producción pero ha habido muchos problemas técnicos y he preferido que salgan más tarde lo más perfectos posibles. Puede que este mes de abril, este Sant Jordi parezca una batalla perdida, pero dentro de mí siento que el tiempo siempre ha sido uno de mis mejores aliados y amigos con lo que os pido confianza y un poquito más de paciencia. Prefiero salir bien, con criterio y rigor. Y durante las últimas semanas, ya meses, he estado totalmente devastada, incapaz de leer y aplicar ningún criterio; los técnicos lo llaman “trastorno de estrés postraumático” yo prefiero modo “reseteando y vuelta a empezar”.

Dentro de poco me daré una orden mental a mí misma: olvidar.

Los técnicos jurídicos y de la mente dicen que es un mecanismo de defensa, y ya he experimentado que existe, el tal mecanismo. Os aseguro que es maravilloso, no obstante puede llevarte a tropezar dos veces en la misma piedra. Cuando estás bajo tanta presión, bajo tanto miedo, entiendes mucho mejor la importancia de la paz. Pero de la paz de dentro y de fuera. Paz en lo que nos rodea y paz dentro de nosotros. Nadie te desea paz hoy en día, parece algo antiguo, como las películas en blanco y negro…si no vives en un país en guerra, ¡qué ridículo! Pero la guerra puede venir a buscarte sin consulta previa, con paso certero y con toda su artillería apuntando a la parte más profunda de ti: sin armas, sin golpes, con solo silencio te pueden matar ¡Creedme! Pero como soy un kamikaze de la vida, es decir nunca me importa morir, pues aquí estoy plantando cara a los monstruos que son pocos y cobardes. Y que NO LES TENGO MIEDO. YA NO.

Me considero en obras, en reconstrucción, a pesar de que lo que me perturba todavía está ahí. Estoy igual que nuestros portales y páginas web…” en construcción”.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Mujer, reina de la especie

Parece obligado hoy,  8 de marzo, hablar de la mujer. Aunque no tengo un discurso acorde con la línea que está de moda en los medios de comunicación. Me gustaría enviar un mensaje a la mujer, a todas las mujeres del primer mundo, porque las mujeres que están en condiciones precarias saben muy bien quiénes son, ellas no han perdido sus instintos. Las mujeres del tercer mundo sí que son guerreras y están en lucha.

Creo que es la mujer educada y trabajadora del primer mundo, la que habla idiomas, viaja, la que decide con quien acostarse, cuándo ser madre, la que tiene ese puesto de trabajo de mando intermedio o alto, la única responsable de su futuro en la historia de la humanidad

Ahora lo han conseguido, lo hemos conseguido: mujeres presidentas de grandes empresas, dueñas de bancos, de grupos de inversión, más del 80% de los empleados en empresas de selección personal son mujeres, o sea la mujer selecciona y es responsable de la contratación laboral, mujeres políticas durante años, mujeres presidentas de países, princesas y reinas…

¿Y qué? ¿Qué ha cambiado? Hoy, el día del orgullo de la mujer trabajadora, quiero compartir la vergüenza que me produce que ese modelo de  mujer triunfadora se ha convertido en la peor versión del hombre. La mujer trabajadora discrimina igual y muchas veces peor que el hombre. La mujer trabajadora ataca a otras mujeres y no a los hombres. Humilla a otras mujeres que considera en estratos inferiores al suyo (secretarias,  empleadas del hogar, camareras, peluqueras, dependientas), maltrata y rechaza a mujeres de otras razas, contrata a mujeres con los mismos criterios que lo hacen los hombres: mujeres jóvenes a bajos sueldos, mujeres que resultan viejas a partir de los 30, mujeres con niños pequeños, no, gracias,  mujeres con posibilidad de ser madres, prohibido...

Me pregunto  para qué ha servido tanta lucha, ya votamos, ya decidimos…Creo que cometemos los mismos, o incluso, peores errores que los hombres. Aplicamos su ley, la que nos han enseñado. Y es justo ahí donde tenemos que cambiar. Debemos educar diferente e inventar nuevas palabras para construir un futuro distinto. No cambiaremos la historia pasada pero sí podemos crear una nueva historia en paz y equilibrio entre el hombre y la mujer, sentir como especie, como seres biológicos y humanos.

Quiero reclamar el honor y el privilegio biológico de haber nacido mujer y no de haber nacido feminista

Si la mujer olvida que es madre incluso cuando decide no serlo, que es protectora, incluso cuando va a la guerra, que es conciliadora y dialogante, incluso cuando no habla. Nos han adoctrinado a luchar por una igualdad injusta y anuladora del ser mujer más profundo. Yo no quiero ser igual que un hombre, ni quiero ser feminista, quiero ser MUJER. Que se respete mi biología y mis diferencias naturales.  Si se me acepta como mujer, se reconocerán  mis talentos y capacidades automáticamente.

La mujer lesbiana,  la que tiene hijos, la que decide no tenerlos, la que no puede pero desea ser madre, la que trabaja, o la que no, la que se arregla y cuida su cuerpo, o la que come y disfruta de lo que le apetece, la que hace deporte, y la que se queda en casa leyendo o viendo la tele, la que se corta el pelo con un cúter y no se depila….todas somos mujeres. NO EXISTE UN MODELO ÚNICO DE MUJER incluso los hombres que quieren ser mujeres, lo son. ¡Bienvenidos! Porque ellos sienten y protegen como mujeres. También el hombre es protector, si lo excluimos de lo femenino lo alienamos de la mujer.

 Hay algo muy importante que hemos olvidado: la mujer siempre es hermana de otra mujer.  Sin importar cómo lleve el pelo, que religión procesa. Debemos querernos, escucharnos y ayudarnos por principio, por esa fuerza que tenía la palabra de mujer en las sociedades de antes de la primera industrialización. La mujer aprende a ser mujer de otra mujer, la mujer debe enseñar a sus hijos a querer y amar a la mujer como principio. Es la única manera de acabar con el gen machista para siempre.

Hemos delegado en el hombre la responsabilidad de dejarnos avanzar, exigimos que cambien los "otros", la sociedad, cuando somos nosotras las que elegimos y construimos nuestro rol. Pretendemos que la sociedad nos respete, que los organismos internacionales cambien, pero nos olvidamos de que debemos cambiar nosotras primero. 

 Podemos decir «no», podemos hacer las cosas diferentes, podemos ayudarnos las unas a las otras, pero es más fácil ignorarnos y darnos de lado. El feminismo ha conseguido que por un sueldo la mujer se olvide de sí misma. Retrase su maternidad o llegue incluso a congelar sus ovarios. ¿Congelar sus ovarios por un puesto de trabajo? ¡Realmente vale la pena!
Creo que el feminismo obsesivo y radical solo pretende una cosa: crear el trabajador perfecto. ¡Ríete de un robot!, nadie puede ser mejor trabajador que una mujer que renuncie a serlo. Aportará más creatividad, más inteligencia emocional y más despotismo que un hombre. No hay persona más cruel con una mujer que otra mujer. Y TODAS SABÉIS QUÉ ES VERDAD porque en algún momento lo habéis experimentado si sois mujeres trabajadoras en un país occidental.


En esta lucha solo ha ganado el hombre, se ha feminizado y se está convirtiendo en la mejor versión femenina: ha conseguido la baja maternal, pide reducción de jornada laboral, las empresas de hombres ponen más servicios a la mujer que las empresas gerenciadas por mujeres ( comprobado por estadisticas de patronales empresariales).  Existen más planes de conciliación laboral en empresas dirigidas por mujeres mayores de 50 años que en las empresas creadas por mujeres jóvenes.

El cambio de la sociedad lo tenemos que crear y dirigir nosotras.  Solo hay un camino para acabar con la mujer machista: la educación. Nunca la lucha. 

Mirar al mundo y ver cómo es la mujer: la que practica la ablación a su hija, a su nieta, como es la mujer la que vende a su hija como objeto sexual, es la mujer la que contrata a otra mujer en condiciones de exclavitud para limpiar su casa. Es la mujer la que elige a otra mujer para cuidar a sus bebés ( nunca se escogen a hombres como canguros, descriminación también presente en  la educación pre escolar en España). Es la mujer la que vende su don de la maternidad a cambio de una vida cómoda y una tarjeta bancaria con saldo, veáse modelo de mujer Belen Esteban o Isabel Preisler, traficantes de la maternidad en el  mundo occidental consideradas mujeres referentes.

Por todo ello, yo no voy a manifestarne porque  soy una mujer trabajadora, hija y nieta de mujeres trabajadoras, que me enseñaron a luchar y a cuidar por igual y de las que aprendí que no soy mejor que nadie, ni que un hombre, ni que otra mujer. Porque me enseñaron a ser simplemente yo, mujer.




jueves, 2 de marzo de 2017

Sobre la verdad y la mentira

Realmente a quién le importa que las cosas sean verdad o mentira. Tampoco a la justicia, ¡qué poco justa es la justicia!, podrían haberle buscado un nombre más acertado, pero como a nadie le importa pues ahí seguimos sufriendo una justicia injusta.

Como veis esto de cumplir años me hace reflexionar o más bien divagar, y sí, lo reconozco, ando muy reflexiva y profunda, algo menos enfadada porque empiezo a aceptar dos cosas:
Una, la vida no va a cambiar por más que yo me enfade.
Dos, yo tampoco pienso cambiar, ni un ápice.

Mucho se ha discutido sobre la tan valorada verdad  y sin embargo, aquí estamos, inventando historias, vosotros, escritores, dueños de la capacidad de crear realidades paralelas sois los únicos propietarios  de vuestra verdad y de exhibirla en el formato que más os apetezca. 
Me encanta leeros e imaginar a vuestros personajes,  fantasear sobre la idea que  vuestra narrativa esconde  personas reales, verdades disfrazadas de ficción para resultar  más creíbles. Y  si algún día leyera un personaje inspirado en mí, a veces me lo pregunto,  estoy segura que no me reconocería porque no podemos saber lo que somos para los otros. No sabríamos reconocer la esencia que dejamos en otras personas.  ¿O sí?

¡Cómo me gustaría ser un personaje literario!, sería perversamente demoledora de tantos principios que elevamos como ideologías universales inamovibles, verdades impresas generación tras generación a través de un sistema educativo tan rígido y caduco como el concepto de verdad y mentira.  
Pero si respiro profundamente, partículas de cambio inundan mis pulmones, y me refrescan el alma. Hay un futuro nuevo escribiéndose a cada segundo, y lo cambiará todo. ¡Fascinante! No sabemos si ese futuro será verdad o mentira, pero a quién le importa, solo será futuro.

PS:

Quiero compartir con vosotros una frase maravillosa que me ha regalado un conocido peculiar hoy: “Tenemos una vida para gastarla, no para devolverla intacta…¡Gastémosla!”
Por cierto, si sabéis a quién pertenece esta cita, me encantaría que me lo dijerais, yo no he conseguido descubrilo por lo que todavía sería más original mi regalo.