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martes, 23 de abril de 2024

Mi geranio y yo


Cada día más dragón y menos princesa

¡Feliz Sant Jordi! Hoy he descubierto que me cuesta decir Dia Internacional del Libro. Para mí, Sant Jordi es la celebración más bonita de este pequeño país que no siento mío. Soy una eterna refugiada de la Tierra y una «sinpapeles» para los humanos aborígenes. Mi nacimiento es un accidente en mi vida, como mi vida misma. Hoy no he hecho nada especial, al final he cancelado bajar a Barcelona por alergia a tanta humanidad, he concedido mi tiempo a una personita con la que no habrá demasiadas ocasiones de estar o, mejor dicho, de seguir estando. 

Imagen real del geranio que crece junto al romero.

El trabajo tampoco ayuda a desconectar y más cuando implica conexión y cobertura. Tener que cubrir cómo la gente se llena de letras y páginas con probabilidad casi certera de que no las leerán me resulta más difícil cada día, y lo he delegado.  Hace unos días un heroico profesor de catalán para adultos me confesó que lleva tres semanas para que sus alumnos, funcionarios en su mayoría, elijan un libro en catalán para leer y hacer una ficha resumen. ¡Se han estresado! - así se lo han confesado. Funcionarios de instituciones públicas catalanas estresados por leer en catalán. Un buen aforismo para este día. Una prueba de que la ficción se ha normalizado en nuestra realidad. A mí me ocurre justo lo opuesto, tengo varias listas de libros por leer y voy tachando a un ritmo más lento del que voy añadiendo. Una lista que ahora asumo que no completaré. Mi tiempo es finito y mi inquietud académica infinita.

Empiezo a sentirme dragón y no solo por el fuego que habita en mí, que no se apaga, sino por el peso de mis escamas que se van oxidando de tanto volar. Este año me he alejado de jóvenes caballeros no sea que me alcancen el corazón. Pensándolo mejor no me he alejado, sencillamente les sobrevuelo a mi antojo, mi naturaleza dragón me obliga a alimentarme de caballeros que creen que podrán convertirme en princesa. Y es que no se enteran que cuando naces así solo tienes lacayos. Arlequines que en cuanto dejan de hacerme reír los condeno a las mazmorras del olvido.  Mi colección de rosas propias con pichos sinuosos que más que herir entretienen. En mi mundo, las rosas las regalo yo. Y a mi me regala la Naturaleza, esa que está ahí fuera y dentro de nosotros. Esa que solemos ignorar. Naturaleza todopoderosa y omnipresente en mi vida a la que proceso una fe devota. Hoy esa Diosa auténtica e infinita me ha regalado una flor, salvaje y resistente. Un pequeño tallo verde que llegó arrastrado por el Garbí a mi terraza, una semilla despistada que arraigó en una pequeña maceta junto a un brote de romero. Hace varios años que dejé de quitar lo que se conoce como, hierbas malas, dicen que son aquellas que chupan el alimento de las otras plantas. Pero en mi caso, tal vez por mi gran miopía, no alcanzo a distinguir las plantas malas de las buenas, todas tienen utilidad. En mis tierras las plantas malas son tréboles, la mayoría con tres hojas, pero con intención de tener una cuarta. O plantas sin nombre que florecen en amarillo y alegran todas las macetas. No veo la inutilidad ni la maldad en ningún ser vivo, será un defecto de dragón.  Mi regalo de hoy, del día de los enamorados de Catalunya, es un geranio. Un hermoso y exuberante geranio que me ha brindado una flor lila. No imagino un regalo mejor. Cada día salgo a saludarlo en cuanto me levanto. Una semilla que ha decidido arraigar a mi lado, a gustito, tallo junto tallo, entre el romero y la pared de tocho rojo mediterráneo, amparado de la Tramontana del norte que cuando azota lo hace sin piedad. Mi geranio y yo, parece el título de un libro lo que resulta adecuado para otro 23 de abril sin rosas y sin espinas.    

martes, 13 de marzo de 2018

Test del párrafo


A pesar de haber comunicado que me alejaba, temporalmente, de la edición literaria me siguen  llegando obras para leer. Elijo las de autores conocidos, o amigos, o alguien que me provoque lo suficiente para leerle a pesar del estrés laboral y personal en el que habito de forma permanente.

Foto real de mi mesita de noche ahora mismo
Mientras hacía informes de lectura, comparando obras, leyendo y volviendo a leer resulta que hice un experimento. Tranquilos, solo experimenté con palabras. Y fui a dar con lo que he llamado: el test del párrafo.
Mi descubrimiento ya existe en la física cuántica y se le conoce como la Teoría del Todo, se podría resumir en una simple fórmula del movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más pequeño, algo así como presente, pasado y futuro en un solo espacio-tiempo...¡Que nadie se asuste! no me he pasado al lado oscuro de la ciencia, aunque sigo en el de la tecnología. 

Intentaré explicarlo en el campo de la literatura, se trata de que un párrafo extraído de una obra ( novela, ensayo…) y leído de forma aislada nos da todo lo necesario para saber si la obra está bien o mal escrita.

¡Qué nadie se precipite!, no digo que sepa de qué va la obra solo me refiero a que existe una especie de unidad y estructura cósmica perfecta en todas las cosas, analizando una parte se puede entender el todo. Vendría a ser lo que en medicina se llama “biopsia” de un tejido.

Realmente cuando llegó esta reflexión a mi cabeza empecé a probar y fui a buscar viejos libros leídos hace tiempo y me di cuenta que la fórmula funciona. Un párrafo nos da paz o nos perturba, nos dice si hay equilibrio narrativo en la obra o bien si necesitaremos leer y releer para entender lo que pretendió escribir el autor.

Todo esto me recordó que desde muy joven he tenido la sensación que en los libros reside algún tipo de magia y me gusta tocarlos, mirar sus portadas, sus créditos... Abrirlos por sorpresa con la sensación, más paranormal que pragmática, que el libro me dejará leer lo que yo necesito en ese momento. Así como una persona que echa las cartas, las toca, las acaricia y espera algún tipo de mensaje en ellas, así abro yo un libro. Por eso se acumulan libros en mi mesita de noche, algo de ellos necesito todavía, cuando los devuelvo a la estantería es que ya estoy en paz con ese título.

Esta teoría puede resultar muy útil en muchos aspectos de la vida, aunque no creo que funcione en personas.¿O sí? Tal vez sea yo  más dada a la analítica de la materia, incluso de la cósmica, que de la simple carne humana.

Me gustaría saber si hacéis prácticas en la búsqueda del sentido empírico del test del párrafo, estoy convencida de que os funcionará.

martes, 9 de enero de 2018

Imaginación o creatividad

Imaginación, según la RAE, es la Facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o ideales... Y creatividad es la capacidad de crear, hacer. Muchas veces confundimos ambos términos.
Después de unas celebraciones mágicas y creativas, es más fácil de entender el hecho que se confunde la ilusión con la imaginación y la esperanza con el mito;  lo que nos hace preguntarnos qué somos creativos o imaginativos.
Si la imaginación es una facultad del alma, todo aquel ser vivo que posea alma será imaginativo. Pero no todo ser imaginativo tiene capacidad creativa.
Creatividad implicar crear, hacer, construir y la imaginación es una facultad, un don que nos viene dado por nuestra genética. Es curioso como la imaginación ha sido malentendida y perseguida a lo largo de la historia de la humanidad. Ahora, desde la nueva definición, esta persecución resulta estúpida porque es imposible hacer al hombre menos imaginativo a través de leyes o castigos pero sí menos creativo.
Personalmente, creo que el ser humano es una especie contestataria y revolucionaria también  desde la perspectiva biológica y que cuando el hombre fue consciente de este terrible poder desarrolló todas las herramientas posibles para adormecer esa capacidad imaginativa salvaje. Una imaginación dominada implica una creatividad muerta.
Y qué herramientas son las que han modelado la imaginación del ser humano hasta nuestros días: la educación, la religión y la política…entre otras. Con la educación se etiqueta  a los individuos más contestatarios como los más inservibles para la sociedad establecida. Con la religión, se modela la imaginación del ser humano para olvidarse de sus propias capacidades y otorgárselas a un ser ajeno e irreal. Con la política se ratifica los poderes de la educación y la religión bajo una supuesta libertad democrática que el propio individuo elige. Es decir, el ser humano vive cada día de forma libre en un sistema que se esfuerza por adormecer sus dotes inventivas bajo el recuerdo constante de sus deficiencias y sus discapacidades. El hombre vive para negarse a sí mismo todos los días de su vida, esperando morir para encontrar a un dios que tiene todo lo que él es capaz de ser, pero como no se lo cree jamás lo desarrolla.  
Si este texto os ha estresado y os incomoda, tranquilos, hay una vía de escape, una herramienta de liberación: la lectura. Sí, cuando leemos somos nosotros mismos. La lectura alimenta nuestra imaginación y la potencia. Despierta deseos dormidos, recuerdos y posibilidades olvidadas. No hay lecturas buenas o malas, no hay adoctrinamientos si lo que leemos lo hacemos desde nuestra imaginación más dormida. Porque aquello que desea dominarnos puede hacer renacer ideas opuestas y conseguir liberarnos. Leed y seréis libres de vuestro peor enemigo: Vosotros mismos.

El mundo de las capacidades libres no es mejor ni más seguro, porque nada lo es, solo es eso, más libre. No se compite con los demás solo contra uno mismo, por  lo que nunca existen vacaciones para los rebeldes de las ideas, ni horarios, ni pagas extras, tampoco  el éxito ni el fracaso, solo el ser, libre. Parece sencillo pero nadie nos ha educado para SER solo para saber estar. ¡Feliz batalla, lectores!

jueves, 21 de septiembre de 2017

Hablemos de cine

La relación entre cine y literatura es un hecho, no se entiende una novela superventas sin su adaptación cinematográfica, o al revés, muchos, o tal vez no tantos, guiones cinematográficos han conseguido un libro superventas. 

En este último año, que he leído mucho menos de lo que solía, he consumido más cine o producto audiovisual en general, y aprecio las películas desde otra perspectiva, busco personajes que salgan de la pantalla para venirse conmigo a casa y eso no siempre ocurre. 

Según mi nuevo criterio cinematográfico, para nada profesional, establecería tres categorías de películas: 

  • Las malas, de las que no vale la pena hablar. 
  • Las buenas, que consiguen que cuando acabas de verlas tengas ganas de leer el libro. Tanto si lo has leído como si no, te crean la inquietud de seguir indagando en los personajes, en las circunstancias de toda la historia que no se han podido desarrollar por las limitaciones del cine. Cuando dejas el acartonado recipiente que contenía las palomitas comentas algo parecido a “esta película merece ser leída, bonita historia…”
  • Y las inclasificables, porque a pesar de ser buenas o malas consiguen destrozar la idea original del libro de donde han salido. No importa si llegan a ser un éxito de taquilla, dejan por el suelo la idea de la novela o el libro original y a ti como un iluso desilusionado y mirando alrededor mientras los espectadores desalojan la sala esperando que alguien te devuelva tus expectativas sobre la película... Los comentarios que surgen son parecidos a “y aquel personaje que salía en el libro no aparece; Y aquella circunstancia tan importante, tampoco, o bien el libro está basado en una ciudad europea, pero da igual en el cine todo empieza y acaba en el súper mundo de Nueva York o Los Ángeles”.

Todo esto me viene por divagar al pensar que tenemos varias obras que están siendo leídas para ser guiones de cine, esta vez sí que tenemos mariposas en el estómago, porque no sabemos qué pasará, que no sean elegidas es una posibilidad, las hemos presentado buscando criterio de guionistas: relación entre espacios, proximidad, personajes y credibilidad de la historia. Sabemos que se descartan buenas historias solo por el hecho de estar basadas en ciudades lejanas porque eso dispara los costes de rodaje. En unas semanas tendremos noticias, mientras...¡Crucemos los dedos!

Si fuera vuestra obra seleccionada para ser convertida en guion de cine, ¿qué actor elegiríais para interpretar a vuestro personaje principal?

PS:

Ya había hablado de cine en otro post que tal vez os interese ahora: Payaso diabólico, tiene que ver con la película “IT” de Stephen King, yo ya la he visto y me gustó. 



domingo, 23 de abril de 2017

Lo que no se leerá en Sant Jordi


Después de asumir que los nuevos títulos no llegarían a las librerías a tiempo para Sant Jordi, me relajo y disfruto del día de hoy de la mejor manera posible: escribiendo y revisando los últimos detalles de tres obras.

Los nervios de apretar el botón para imprenta se hacen sentir en mi estómago. Es algo que me gustaría poder compartir, se apaga todo a mi alrededor: últimos detalles, visualización de las portadas, examinar las solapas. Decidir entre una línea en blanco o tres asteriscos separando una escena. ¡No hay nada más apasionante! He recordado que desde el principio, en MARLEX EDITORIAL nunca hacemos las cosas como los demás. Todo el sector corre para estar en Sant Jordi en las librerías, nosotros también lo hicimos en el año anterior y los títulos impresos ya caminan solos esperando lectores espontáneos que les presten la atención suficiente como para encontrarlos y llevárselos a casa. 

Así es la vida en el mercado, dicen que es la oferta y la demanda, algo libre y natural. No obstante, después de tan poca experiencia, pero tan dura, no me van a convencer de la existencia de esa ley en el siglo XXI. Hace bastante que se extinguió la libre oferta…Y respecto a la demanda. Lamento decir que el lector comprador de libros lee lo que se le ofrece, no lo que él busca. El lector, el último eslabón de la cadena del proceso creativo de un escritor, ha perdido el instinto de buscar lecturas nuevas y sorprendentes. 

Este es el primer Sant Jordi que estamos ahí, fuera, como los grandes. Cruzaremos los dedos y encenderemos velas para que los lectores sientan la llamada de nuestras portadas y decidan que hoy se llevarán a casa uno de nuestros títulos que ya caminan solos.

Agradezco infinitamente la oportunidad que nos ha dado Ben Vil, nuestro distribuidor porque realmente no resultamos una editorial ni gestionable ni convencional. «Molesto mucho para ser tan pequeña», soy totalmente consciente de ello. Pero la ley de las librerías deja a las editoriales pequeñas lejos del lector. Por simple comodidad. Si el lector no pide el libro, no lo venderá, e incluso cuando lo pide, el librero interpone dificultad para traer un título de una editorial que no conoce. 

Lo mejor de este Sant Jordi es que estamos ahí, fuera, en el DILVE y el Gremio de Editores, como los grandes, aun siendo muy pequeños, ahora toca conseguir ser vistos en un océano frío y lleno de tiburones, pero me encanta nadar y no me molesta el frío…Por lo que, Sres. Libreros ábranos paso que vienen novedades: 

Para el resto de editoriales todo acaba en Sant Jordi, para nosotros esto no ha hecho más que empezar. 
¡Feliz día Internacional del libro!

miércoles, 21 de septiembre de 2016

52 semanas: Primer cumpleaños del blog

Hoy hace 52 semanas que empecé está aventura escrita, sin demasiadas expectativas pero ha sido un viaje de inicio a una nueva dimensión de mi experiencia en comunicación.  La idea inicial era dar algo más de mí a nivel personal para que los “clientes-escritores-amigos” de nuestra editorial supieran cómo soy en mi día a día. Una forma de devolverles la confianza prestada por enviar sus manuscritos y decidir empezar su aventura de publicación con nosotros. Dejarse leer no es fácil, y permitir que te lean personas que buscan fallos y te comparan, es todavía peor.

En estas 52 semanas hemos hablado de muchas cosas: de escribir en un diario personal, de escribir a mano o en un blog. De libros con algún tipo de poder oculto y mágico, de libros para no leer ni prestar. De escritores robadores de almas y guardianes de secretos. De abrazos que hacen ruido, de sexo, solo sexo…También de la primavera, de enamorarse, e incluso de fútbol algo que intento evitar en los medios en los que colaboro. De personajes, mujeres y hombres, de principios y finales…52 semanas escribiendo sobre la vida, la mía, la vuestra y la de todos.



15.000 lectores, no sé si son  muchos o pocos, no he marcado una estrategia más que la de escribir algo cada miércoles. Todavía recuerdo cuando el primer artículo pasó de las 100 lecturas. Hoy si no llegan a las 300 o 400 en un rato  me siento mal. Resulta fácil acostumbrarse a que te quieran, y a través de este diario digital, no el de papel, me he sentido querida. Prometí que pelearía por vuestras obras y lo he hecho, no se ha visto en ningún medio pero he recorrido muchos kilómetros y he enviado cientos de emails, la mayoría no respondidos, peleando por vosotros. Creo que en breve se verán los resultados. Y que nadie me diga “qué suerte has tenido” porque todo lo bueno que vaya a pasarnos, y me refiero a vosotros y a mí, no ha sido suerte sino un gran esfuerzo y duro trabajo.

Volviendo al principio de esta historia, al primer post, os informo que sigo escribiendo en mi diario de papel, “ el de los otros”, no tengo demasiadas cosas buenas escritas en estas 52 semanas pero sí necesarias y grandes cambios que son daños colaterales de ESTAR VIVA, y sigo como empecé: sin saber cómo acabará esta historia.   
 ¡Gracias!...Y seguimos :)


Nota: no haré vídeo de este post, no puedo expresarme bien cuando hablo hacia fuera, prefiero escribir hacia dentro

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Sexo, solo sexo


Portada boceto, estamos trabajando en ella
Hoy toca hablar de sexo, complicado, parece. Lo podía hacer desde el aspecto científico, o el filosófico, o bien desde el antropológico, cultural, fisiológico, o pedagógico…Pero  lo haré desde el literario.
Si bien la vida y mi profesión me ha llevado a cambiar mucho mi criterio sobre el sexo, gracias a nuevos proyectos editoriales basados en estudios de sociedades matriarcales en el mundo actual y gracias a novelas eróticas que han llegado a nuestra editorial y sobre las que hemos trabajado para adaptarlas a nuestros matices y a nuestra rígida sociedad europea,  he aprendido a descubrir las ventajas que tiene el hombre, como escritor, para desarrollar temas de sexo.
Curiosamente, si buscamos listas de las mejores novelas eróticas aparecen autoras y novelas recientes,  y lo hacen por sus ventas e inversión en marketing editorial pero no  por su calidad narrativa. Ahora es cuando me voy a volver a posicionar como “machista”, como me acusan habitualmente, pero precisamente todos los bestsellers que corren por los ranking de ventas son justamente eso: machistas y sexistas.
Nos venden la moto de ser liberadores por describir relaciones sexuales condicionadas a la búsqueda de dinero o a la superación de las frustraciones personales de mujeres, madres, al borde de la histeria permanentemente. Caricaturizan prototipos humanos que acaban siendo modelos para las nuevas generaciones.  Se vanagloria la prostitución como si por ser mujer, cuando necesitas dinero, ya sabes…te prostituyes y listo. Por describir con palabrotas  o usar el verbo “follar” no nos liberan como lectores.  
La naturaleza es sabia, y nos ha hecho a las mujeres multiorgásmicas para disfrutar mucho más que el hombre y compensarnos por el hecho de tener que parir. Esa es mi teoría personal, nada científica ni académica. Ello permite que la mujer consiga el éxtasis a veces solo con una acaricia mientras que el hombre permanece atento y expectante, disfruta mirando a su compañera y percibiendo cada detalle de la escena. Eso lo convierte en un buen narrador. Puede describir todo lo que ve aunque las mujeres tenemos a nuestro favor,  lo mucho que sentimos y el camino hasta llegar a esa sensación llena de matices y tonos sensitivos distintos. La mujer cierra los ojos, el hombre disfruta mirando, ¡siempre!
Con todo esto os quiero presentar nuestra nueva novela en ebook, Traición y deseo de Alfredo Cano, la hemos etiquetado de erótica. En ella el sexo es explícito y es la principal relación entre los protagonistas, secuestrados por una red de narcotráfico,  serán usados y abusados por esta a través de operaciones de venta de drogas a nivel internacional. Algunos momentos puede parecer poco creíble pero os pido que abráis vuestra mente y entendáis que el ser humano puede relacionarse mediante el acto sexual en situaciones de estrés,¡ qué puede haber más liberador! El sexo puede ser un refugio en el que se busca protección y cariño, en Traición y deseo los protagonistas lo encuentran. La amistad más pura es aquella en la que se comparte sexo  sin pretender nada más, un sexo generoso y reparador.

Nota: no he indicado ningún título de novela erótica de los listados porque todos podéis intuir a qué obras me refiero, siempre lo digo desde el respeto hacia el autor o autora, pero no quiero ayudar a difundir obras que la calidad y el tratamiento de personajes deja mucho que desear.
Fuentes :
Estudios de Louann Brizendine autora de El cerebro masculino, El cerebro femenino
Estudio de Kinsey sobre comportamiento sexual  de hombres y mujeres en 1940, EEUU
Película Kinsey, del 2004, protagonizada por Liam Neeson dirigida por Bill Condom

martes, 26 de julio de 2016

La maldad, recurso literario

Lo bueno y lo malo, así como existe en la vida real, también vive en los libros. Tal vez sea el encanto de no saber dónde empieza la maldad o la bondad. Ni qué implica realmente el ser una mala persona.  
Cuando pensamos en personajes literarios malvados, lo primero que nos viene a la mente son imágenes de Lord Voldemort, de Harry Potter, o Darth Vader, de las Guerra de las Galaxias, o el casi todopoderoso Sauron del Señor de los anillos.


Quiero provocaros a desarrollar personajes realmente malvados, como Víctor en La Naturaleza del Fuego, de Daniel Escriche o el joven asesino de Todo lo que sé… de Carles Edo. Personajes que se les puede tocar, acariciar, pueden ser nuestros vecinos o nuestras parejas. Viven aquí, entre nosotros, o quién sabe si con nosotros. Porque la maldad es muy astuta y se disfraza con sutilidad entre las buenas maneras. Un personaje malvado siempre se asegura que nadie de su entorno, sus amigos, sus compañeros de trabajo, sospechen de su maldad. A veces ni él mismo es consciente de su locura. Pero en los pequeños detalles del día a día aparecen sus demonios y le poseen, torturando al que tiene más cerca.  

La maldad está en nosotros, en nuestra naturaleza, como está presente en  todo el  Universo. Los personajes villanos enganchan al lector y lo seducen más que los buenos y como ejemplo el desgraciado Grenuille del Perfume (  Patrick Süskind) , o el  ciego maltratador del Lazarillo de Tormes, o el siniestro Javier Fumero de La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón.

¿Qué sería de estas novelas sin el atractivo de la maldad de su personaje? 
Nos divierte lo que nos hace reír, pero también, o incluso diría que todavía más aquello que nos asusta y nos hace sufrir.

Qué viaje más adictivo resulta empezar una historia en la que vas descubriendo poco a poco la locura y el desequilibrio del personaje como en la vida real cuando vives con alguien y un buen día no lo reconoces y solo te aterra tenerlo delante.  Así como en la vida nos apetece desaparecer y aparecer en cualquier otro lugar, en los libros nos adentramos más en la historia, casi deseamos ser ese villano y dejarnos llevar por el sinsentido inherente a todo ser humano.  Porque nada más humano que la maldad, también cuando es literaria.


Si buscáis ejemplos de perfiles psicológicos perturbados os recomiendo Megan, protagonista de La Chica del Tren de Paula Hawkins,  o bien Thomas Spencer el sociópata protagonista de La Historia de un canalla de Julia Navarro.

martes, 19 de julio de 2016

Final, cómo acabar la historia

That’s all folks!, ¡Eso es todo, amigos! Qué maravillosa manera de terminar cada episodio de las aventuras del famoso Bugs Bunny en los años dorados de la Warner Bross.

En la vida real el final o desenlace de las obras literarias no suele ser tan sencillo.  Es la última gota de un vaso que se ha ido llenando de circunstancias, clímax y personajes. Una culminación que a veces nace en la mente del escritor antes que el inicio mismo de la historia. 


¿A quién le gusta el final de las cosas? Creo que a nadie. De hecho en nuestro día a día nunca planeamos el final de nada, ni siquiera nuestro propio final. Vamos iniciando experiencias sabiendo que acabarán pero no sabemos cuándo se terminará todo, ¡tiene su encanto! Ahora entiendo aquello que dice “la vida es un sueño”…Yo añadiría “ la vida son muchos pequeños sueños! Y de los sueños siempre despertamos, también de las pesadillas.

Pero un escritor tiene que pensar en la conclusión de la obra, sea cuento o novela, e incluso en el caso de los ensayos debe construir el desenlace desde la primera línea. El cómo hacerlo dependerá de su estilo, puede ir dando pistas o bien crear caminos alternativos, elementos sorpresa que desaparecen y vuelven aparecer en el desenlace. 

Al reflexionar para escribir este artículo, me he dado cuenta que cuando pienso en películas existen muchos casos que no recuerdo el final, pero que sí guardo un recuerdo preciso del desarrollo de la obra. En cambio, en lo referente a libros, siempre recuerdo el final de la obra y lo que se borra es el desarrollo de la novela, ¡Curioso, verdad! ¿Os ocurre lo mismo?

 Un mal desenlace puede poner en peligro la experiencia del lector  porque será ese último “sabor de boca” lo que recordará de la obra, sobre todo para recomendarla,” ¡me gustó pero el final...!” De hecho, también nos pasa con las personas, siempre recordamos por qué rompimos con alguien nunca los momentos buenos vividos.

Hay varias novelas que han conseguido hacerme llorar en el desenlace, a pesar de que soy de lágrima y de sonrisa fácil, no le resta mérito al escritor que ha conseguido tenerme pegada a la historia escrita y emocionarme con la muerte del protagonista, aunque se trate de una muerte dulce y natural. De hecho, lloraba porque la historia se había acabado, mi viaje con ese escritor había llegado a la última página. Momento de volver a la realidad y salir corriendo a por nuevas aventuras a través de portadas cautivadoras y efímeras líneas de sinopsis que en pocos segundos consiguen prometer un nuevo viaje apasionante entre palabras e intenciones. 

Existen muchos consejos y tipos de final, académicos y bien definidos, no he querido daros listas de ellos porque eso ya lo podéis encontrar en otras páginas, prefiero provocaros para que busquéis y planifiquéis con sumo cuidado vuestro propio final. Es el último punto que dará vida a una historia tridimensional e inolvidable o bien la condenará a ser una historia más, plana y olvidada. 

miércoles, 6 de julio de 2016

Un banco de Central Park

Nada más inspirador que un paseo por el refrescante Central Park de Nueva York , durante unos días ha sido parte de mi día a día, la última tarde decidí coger mi diario, el de papel, os hablé de él  en el primer post de este blog, siempre lo llevo en los viajes, pues en esta ocasión lo he usado.  Entré en el parque al estilo Meg Ryan en la película “ Tienes un email” (*), intentando encontrarme con mi idílico amor del ciberespacio, a pesar de haber ciento de personas corriendo, en bici, o sentadas por todas partes, solo conseguí encontrarme conmigo misma.

Después de varios kilómetros de agradable paseo escogí un banco para sentarme. No era un banco cualquiera, era el banco de un tal Sr. Jack Gatenberg, al parecer padre y marido querido y amado. Al leer la placa pensé en levantarme rápidamente como si molestara la memoria del supuesto señor fallecido.  Pero inmediatamente me di cuenta que todos los bancos tienen esa plaquita (*)…con lo que me relajé y saqué mi diario intentando no perturbar la paz del banco en sí mismo.

No hablaré de lo que anoté en el diario porque es alto secreto personal sin interés alguno para el resto de la humanidad, pensé que podría ser una situación idílica para cualquiera de nuestros escritores, el estar allí y en ese momento, ellos se hubieran inspirado y hubieran entendido las musas que susurraban en la suave brisa, podrían haber desarrollado un capítulo o tal vez solo una línea de alguna nueva obra que duerme en algún cajón solitario de su creatividad.
Muchas veces después de leer una novela que cuenta una historia de esas que recordamos perfectamente durante años y de las que nos hubiera gustado vivir en primera persona, pensamos que el éxito es por la historia en sí misma, y no es así, el arte y dificultad reside en cómo contarla, cómo dosificarla y darle forma capítulo a capítulo.
Pero desafortunadamente para el mundo literario la que estaba allí, en aquel banco del Sr. Jack Gatenberb , era yo, y a mí solo me susurran ideas de comunicación, marqueting y estrategias, también alguna determinación personal de realización a largo plazo pero eso os lo explicaré mejor en persona. ¡Prometido!


*En Central Park existe la posibilidad de dedicar el banco a alguien o bien firmarlo para tu propio recuerdo, por la cariñosa cantidad de 7.500 dólares eres patrocinador de un banco en Central Park, claro que si deseas una placa en cualquier otro espacio el precio asciende a 25.000 dólares.

*You got an email, 1998, comedia romántica dirigida por Nora Ephron  interpretada por Meg Ryan y Tom Hanks

martes, 14 de junio de 2016

¿A dónde van los besos que no escribimos?

Esta semana se ha hablado sobre la polémica(*) por la creciente afición a la lectura erótica de los más jóvenes. Nuevas tendencias literarias que se abrieron paso, primero, entre los adultos y ahora lo hacen entre los adolescentes. Tengo la sensación que la sociedad tiene miedo, sí, miedo a los sentimientos. Se censura más los temas eróticos que los bélicos.

Nos horrorizamos porque puedan leer cómo amar a otra persona sin embargo no nos sorprende verlos jugar o leyendo temas donde se  despiezan todo tipo de criaturas incluidos seres humanos. Nos sobresalta que lean sobre sexo explícito o maneras de disfrutar de su cuerpo, sin embargo les dejamos que aprendan a usar y a reconocer todo tipo de armas automáticas.

Pensemos entonces, qué nos da miedo: que aprendan cómo besar, cómo  acariciar o cuánto se puede sentir dejándose amar.

Qué sería del mundo real si no hubiera escritores capaces de captar la belleza de una acaricia, la onomatopeya de un suspiro, el éxtasis de una intención y con su magia estilística conseguir hacer sentir al lector que alguien le ama cuando lee, que alguien allá, detrás de cada línea, espera que se acabe el párrafo para disfrutar de su deseo.

La humanidad ha tratado a los niños como idiotas desde el principio de los tiempos y todavía algunos planes de estudio así lo demuestran, pero los niños son solo eso, niños, pequeñas personas con todas sus capacidades focalizadas en aprender, querer y ser felices. No les debemos alejar del amor ni por supuesto  del sexo, con respeto y en la justa medida de su edad, pero cuanto más entiendan lo que es  mejor podrán decidir cuándo es el momento y la persona indicada para dejar a un lado los libros y tocar los sentimientos con su propio estilo narrativo.

Podemos condenar a las siguientes generaciones a un futuro lleno de besos no dados, como decía aquella vieja canción (*), dejemos que experimenten y lean, y sobretodo, leamos con ellos,  aunque se trate de sexo y amor.

Es un tópico, lo sé,  pero sugiero menos juegos de guerra y más libros eróticos, también para los adolescentes.

jueves, 5 de mayo de 2016

Escribir no es mentir

“Para ser escritor de novela hay que saber mentir, y mucho”…

Ficción emotiva o ciencia
Esta es una cita de una conversación con un conocido el Día de Sant Jordi, cuando le dije que era editora y hablábamos sobre uno de los libros de la editorial. Sobra decir que no compró el libro, se limitó a ojearlo con arrogancia y menosprecio para acabar con esa frase que por desgracia me resulta bastante familiar.

, me resulta familiar porque en mi cabeza tengo ecos lejanos de la voz de mi padre en la que me decía: “qué manera de malgastar tu tiempo leyendo cosas inútiles”. Porque él solo leía libros tecnológicos y científicos aunque con el tiempo ha aprendido a leer los libros que edito,  sabe que nunca le preguntaré si le gustan o no.

Ahora, con la perspectiva que me dan los años, como hija de una familia tecnológica y como madre de niños, o pequeños hombrecitos ya, que también son científicos, rompo una lanza en favor de la ficción de los textos escritos porque nada tienen de mentiras, puede que sí de fantasías y de anhelos, pero no me creo que exista algún ser humano que no desee algo o que no sueñe con ilusiones inconfesables. La diferencia entre un escritor de novela y un científico es que el escritor se enfrenta a sus sueños e incluso a sus miedos a través de historias de ficción mientras que el científico las esconde en los lugares más secretos de su hemisferio izquierdo.

Si bien, existen grandes novelistas que han sido científicos por ejemplo Sir Arthur Conan Doyle, médico inglés autor de las aventuras de Sherlock Holmes, por supuesto Isaac Asimov, bioquímico y gran escritor moderno de  literatura de ciencia ficción, Lewis Carroll, matemático por Oxford y creador del emotivo Alicia en el País de las Maravillas...

Lo fácil para muchos es etiquetar, excluir y separar. Pero no existe  casi nada científico sin su parte emocional u orgánica.

Con la ficción se pueden aprender muchas cosas: esta semana hablando con un escritor le llamé la atención sobre un escrito en el que hablaba de caricias y abrazos sonoros. Le dije que “sonoro son los besos y no los abrazos, las caricias no hacen ruido”, afirmé. Sin embargo él me explicó que el que abraza a veces hace ruido para abrazar más fuerte. Y que las caricias pueden provocar ruidos y gemidos…Hasta ahora había leído sobre caricias que cortaban, o excitaban..., abrazos que asfixiaban, o alegraban, pero nunca que produjeran ruido. Con lo que tendré que ser más empírica y probar otro tipo de abrazos y de caricias, eso no se puede aprender en libros de ciencia.  

jueves, 28 de abril de 2016

Resaca post Sant Jordi

¡Prueba superada! Adiós Sant Jordi 2016. Ahora la última palabra está en manos del lector, nunca mejor dicho, los libros ya están en la calle, firmados o no, con dedicatorias o sin ellas. Los personajes duermen nerviosos esperando ser leídos, comprendidos o no, eso no lo sabremos hasta dentro de unas semanas cuándo las estadísticas de ventas  y los nuevos pedidos lleguen.

Tanto marketing y comunicación avanzada para acabar dependiendo de algo tan básico y eficaz como el llamado “boca-oído”. Es decir que al lector le haya gustado la obra y ahora la recomiende: comparta su opinión con el librero, con sus amigos, y si decidiera compartirla en alguna red social, el éxito sería absoluto.

¡Pobre escritor! Espera fama y éxito en un único día en el que parece que todo girará a su alrededor pero existen tantas flores en este jardín literario que hay que ser paciente y darle la libertad y la confianza que nos pide la obra. Debe enfrentarse al público lector sola -bueno, con alguna ayuda desde promoción y marketing- y debe exponerse al rechazo o al verse relegada a la última posición de una lista de lectura de algún lector con más tareas en su día a día que simplemente leer.
Todas las expectativas están inciertas y en el aire. ¡Qué sufrimiento más dulce! En el arte de escribir todo es lento: la creación, la producción, la distribución y la respuesta del público. Sin embargo otras artes son más generosas con sus creadores, por ejemplo, en el cine o el teatro si algo no gusta, después de ver la obra, el comentario se extiende y esa obra “muere” a nivel de crítica. Pero con un libro el último esfuerzo lo hace el lector al leerlo y requiere su tiempo.


La relación libro-lector es como enamorarse, alguien te seduce con sus textos introductorios y te va invitando a ir más lejos, a leerse por dentro, página a página, hasta que la historia se acaba, dependerá del argumento que te sientas feliz, completo o tal vez engañado  por haber dado tanto de ti mientras leías, el libro nos utiliza para ser una simple estadística de venta. Toca salir a por nuevas historias, queda mucho por leer. 

jueves, 31 de marzo de 2016

Editar, leer y escribir divirtiéndose

Mañana, día 1 de abril es el Día Internacional de la Diversión en el trabajo, también el día 8 de abril se cumple 3 años de nuestra revista INÈDIT  y la editorial está en un momento de cambio y de internacionalización que no sé adónde nos llevará. El trabajo y la emoción  desbordan el día a día. El hacer de una pasión una forma de ganarse la vida no es ni tan sencillo ni tan bucólico como algunas revistas de negocios nos quieren vender. Pero sí  resulta divertido, apasionante y desde luego nunca aburrido.
Empecé esta aventura editorial con la distancia que da la experiencia de haber trabajado en empresas de tecnología, creía que  internet y la digitalización me librarían del contacto personal y la implicación emocional en cada nuevo proyecto. Crecí en una familia de empresarios y ya sabía lo que significaba trabajar para uno mismo, pero creí que sería más organizada, fría y calculadora para librarme de las ataduras emocionales en un trabajo en el que nadie llegaría a conocerme personalmente gracias a las páginas web y las respuestas automáticas de los emails. ¡Qué equivocada estaba!

Cada cliente, ya sean escritores o empresas en el área de prensa, se ha integrado en esta peculiar familia que es MARLEX EDITORIAL en la que hemos llegado a conocernos de forma a veces tan personal que asusta.

Supongo que es un privilegio que tus clientes no solo te exijan sino se preocupen por ti, y es lo que pasa en la edición. ¡Cómo no trabajar así! ¡Cómo no esforzarse por las obras de escritores que te envían mensajes como “ descansa y respira, mañana ya seguirás”, o “ ¿cómo está tu perro, ya lo paseaste?”, escritores que comparten su día a día: si se han enamorado, envían poemas, si están deprimidos, me envían una foto de algún yogurt o helado…¿Cómo no arriesgar y salir a comerme el mundo por clientes así? Además, eso es diversión, de la buena, de la de calidad, porque todos sabemos que estamos al otro lado de un email o un post en Facebook, todos cuidamos de todos.
Ahora ha llegado el momento de internacionalizar la diversión y crecer, sin perder el espíritu de empresa familiar, toca crecer o morir, toca metabolizar el miedo y las inseguridades que siempre llevo puestas y decirle al mundo que se divierta con nosotros, con nuestras historias y que serán bienvenidos a esta pequeña gran familia editorial. ¡Pase lo que pase nunca dejaremos de divertirnos!

miércoles, 23 de marzo de 2016

4 letras, 1 palabra: AMOR

En estas semanas hemos hablado sobre muchos temas: la muerte, el sexo, los personajes inventados, pero  nada sobre el amor. ¿Por qué será? Tal vez porque es más complicado que la misma muerte.

Amor, bestseller literario
Mi intención en este espacio no es aleccionar sobre nada, porque ni tengo el talento ni la intención para ello, bien al contrario lo que quiero es provocaros y tentaros a ir más allá a reflexionar sobre vuestros miedos y deseos, siempre desde un punto de vista literario. Porque si no arriesgamos en nuestras vidas será difícil que consigamos buenos resultados sobre el papel.

Aprovechando estos días de descanso, en lugar de aconsejaros que leáis- supongo que siempre lo hacéis- quiero invitaros a que rebusquéis en vuestra memoria y vayáis a vuestros primeros amores, aquellos que os quitaban el sueño durante años escolares o bien que os provocaban sesiones de ensoñación donde vivíais bailes lentos con aquella persona con la que tal vez nunca habéis llegado a cruzar ni una sola palabra. ¿Creéis que aquello era amor?, tal vez amor verdadero. Amor en mayúsculas, perfecto y eterno porque nunca llegó a consumarse y por ello nunca se deterioró. 

Si encontráis esa esencia, tenéis que usarla en vuestras obras y desarrollarla entre los personajes. Hacer del amor todo lo que no es: eterno, perfecto y capaz de superar cualquier barrera.

A caso alguien sabe qué es el amor. Para mí es algo cósmico y efímero. Algo que normalmente ocurre tan rápido que lo ignoramos, o cuando lo percibimos nos asusta tanto que salimos corriendo en la dirección opuesta a la persona que nos ha provocado ese sentimiento. El amor verdadero te magnetiza y te controla, te conviertes en un pequeño objeto teledirigido a distancia según una voluntad ajena. Algunos llaman a eso sentirse completo. Se relajan dejando que transcurra toda una vida bajo esa sensación maravillosa de ser dirigido y dirigir a la vez.  Otros lo confunden con el sexo y con otras sensaciones como la seguridad o la rutina. Pero el amor está por encima de todo eso. Personalmente creo que el amor es algo tan grande y perfecto que por eso es breve porque nada tan intenso puede durar para siempre.
Existen sucedáneos llamados cariño o atracción pero solo son imitaciones para conseguir sobre llevar el día a día.
El género más vendido y leído en la literatura es el romántico, desde Romeo y Julieta a 50 sombras de Grey, que personalmente no tiene nada de romántica, han pasado algunos siglos y muchas personas sobre la tierra, pero el ser humano  lee sobre aquello que desea aprender, aquello que nos inquieta y nos da placer, ¡no es eso la definición del amor!

¿Qué es el amor para vosotros? ¿Cómo tratáis el amor en vuestras obras?

miércoles, 17 de febrero de 2016

Una novela de 46 páginas

Esta es la definición de mi vida, visto así no pesan tanto los 46 años. Una página por cada año, una novela sin duda cómica y divertida, algo caótica y siempre en constante cambio.
Mr. Bean, interpretado por Rowan Atkinson y Tom Hanks en el papel de Forrest Gump
No es fácil hacer una ficha editorial, un informe sobre mi vida como si fuera una obra más. ¿Qué puedo decir de la protagonista? Pues que no me gusta pero estamos en la mitad de la obra y es tarde para cambiarla.
 ¿No habéis sentido alguna vez que alguien escribe el guion de vuestra vida? Yo sí, llámalo Dios o llámalo guionista cósmico. En mi caso siempre he sentido  que el guionista de mi vida era Mr. Bean. Me podría haber tocado uno de Spielberg o bien un guion de los hermanos Tarantino… ¡Mejor no pensarlo! Me quedo con mi novela, con mi historia, sin saber el final ahora por fin llevo el pulso de la escritura de mi vida.
 Se acabaron las páginas en blanco, aunque realmente en mi vida no las ha habido, sin embargo sí que hay páginas con tachones y vuelta a empezar. Tachones y vuelta a empezar. Soy un personaje femenino pero con alma masculina, una mezcla entre un intrépido Alatriste y una delicada Odette, o cisne negro, un personaje informal que le gustan las formas.
 Lo mejor de esta novela de mi vida, no es la protagonista, son los personajes que la rodean  y la hacen posible. Muchas veces siento que soy una creación literaria a medias entre Mr. Bean y Forrest Gump. Primero porque soy de naturaleza torpe y muy despistada lo que resulta una mezcla realmente peligrosa. Tiendo a sufrir accidentes domésticos con aparatos eléctricos y tareas tan fáciles como montar un árbol de navidad se convierten en retos casi olímpicos. Escenas como caerme dentro de un banco (oficina bancaria), “encima” ( literalmente) de un profesor de mi hijo, o empezar a rascarme en una reunión y desabotonarme toda la camisa delante de cinco hombres que no sabían a dónde mirar, también he confundido una bolsa de plástico con un gato, en la playa me he acostado con un desconocido por confundirlo con mi pareja…Supongo que entenderéis ahora  lo que es sentirse un poco Mr. Bean.
 Y por otra,  en mi vida siempre se cruzan personajes famosos e importantes, pero solo se cruzan, básicamente es una consecuencia de mi despiste y es que en la mayoría de casos que he estado con gente digamos “importante”, o bien no los he reconocido o bien me ha dado exactamente igual quiénes eran.

 O sea que aquí estoy, tengo entre las manos una obra con 46 páginas y no se hacia dónde me llevará este argumento. Lo que sí se es que hace algunas páginas que decidí dedicarme a lo que más me gusta: editar y escribir. Y que vosotros, lectores, sois los auténticos editores de mi vida. Todavía estoy a tiempo de quedarme solo con ser poco más que un relato corto y efímero. Aunque espero llegar a novela, corta, por lo de mi tamaño, pero novela al fin y al cabo. Si puedo elegir quiero acabar siendo una Señora Novela, de esas que la gente recuerda por cómo les ha hecho sentir. 

miércoles, 3 de febrero de 2016

Cuando la realidad supera la ficción

Muchos de vosotros sabéis que vivo en Castelldefels, una pequeña población privilegiada al sur de Barcelona, con mar y montaña,  en una calle tranquila cerca del mar y entre pinos. Hace unos meses ocurrió un asesinato horrible, un caso de violencia de género, un padre mató a sus hijos menores y a su mujer, luego se suicidó.
Técnicamente no los conocía aunque sí los había visto. Vivían en la calle paralela a la mía y muchos días la madre con los hijos menores cruzaban por delante de mi casa para ir al colegio. 

La realidad siempre supera la ficción
Cuando me enteré de lo que había sucedido mi cabeza buscó imágenes de aquella mujer y  me aparecieron difusas, como cuando recuerdas una película antigua  que se te olvidan detalles.
 Me di cuenta que cruzaba delante de mi puerta muchos días, justo en el momento en el que yo acostumbro a levantarme y andar alrededor de mi casa como un zombi intentando cumplir con aquello que recomiendan de no estar más de tres horas sentada delante del ordenador.  Parecía feliz, y a veces recuerdo que iba con la mano cogida de uno de sus hijos. En ocasiones coincidía ese momento con la llegada del cartero quien me trae algún certificado y correspondencia para mi empresa. Como me conoce llama al timbre de la puerta y hablamos un rato. Era entonces cuando los veía unos instantes fugaces, creo recordar hasta sus voces, no parecían hablar mi idioma.

Aquella noticia, que leí cuando estaba lejos de Castelldefels, me afectó sobre manera, no era una novela, ni otro manuscrito por leer, algo de mi mundo había desaparecido con aquel crimen sin sentido y cruel y yo no sabía cómo sobrevivir con aquella extraña sensación de vacío que te deja algo que nunca has conocido pero que de alguna extraña forma sí condicionaba mi día a día.  

Cuando regresé todo el mundo hablaba de aquel crimen. Desgraciadamente salió en todos los medios de prensa durante muchos días, algunos de vosotros me llamasteis para saber cómo estaba. Y no sabía qué decir, ¡cómo iba a estar bien!,  aunque tampoco mal.

Nunca, hasta hoy,  había afirmado que había visto a aquella mujer, tal vez como forma de protección instintiva. Porque si lo pienso bien me duele más, porque todavía ahora busco por mi calle aquellos niños felices y sigo esperando que llegue la  hora de andar un rato y comprobar que todo, o al menos mi mundo sigue en pie, pero ya siempre le faltará algo, y a la calle, y a ese pedazo diminuto e insignificante de mi día a día. Y a Castelldefels.

Esta experiencia también me enseñó que las leyes matemáticas tienen fallos, porque aquello que nos decían en clase, “el orden de los factores no altera el resultado” es mentira, mentira y más mentira. Porque si aquel hombre se hubiera matado primero no habría matado a su familia después, ¿verdad?

La realidad vive en  su propia dimensión donde ni la matemática llega, también en Castelldefels. Y a la ficción solo le queda el intentar describirla.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Miedo escénico del escritor

La expresión miedo escénico usada por los psicólogos conductistas sobre el ataque de pánico que sufre alguien cuando tiene que exhibirse ante una audiencia o público, normalmente la usamos cuando nos referimos a cantantes, músicos, actores o políticos.
Miedo del escritor
Hoy quiero incluir en ese rango a los escritores, y no me refiero al miedo escénico cuando tienen que hacer una presentación de su libro en un espacio físico concreto, sino al miedo escénico que les supone el sentirse indefensos delante de un lector.
Existen varios tipos de escritores: los egocéntricos que piensan que hacen un favor a la humanidad por dedicarse a escribir y que sus obras son un regalo para todo aquel que las lea, aunque sean de dudosa calidad.
Y los escritores introvertidos y emocionales que se sienten desnudos delante de un posible lector y les incomoda el hecho de ser identificados o vinculados a algunos actos que realizan sus personajes.
Creo que solo los escritores profesionales, con mucha técnica, son capaces de crear vida sin dejar una parte de ellos mismos en aquello que escriben. Aunque lo normal es dejar pequeños trozos de uno mismo en cada personaje o detalle que escribimos.

Como lectora opino que cuando lees no piensas, a priori, en el escritor. Lees y sientes la obra en función de muchas variables. Como editora prefiero no saber mucho sobre el escritor, no quiero que nada me distraiga del propio contenido o la esencia de la narración. Si la obra me ha gustado o hay alguna parte de la obra que me confunde es entonces cuando solicito datos del escritor o una pequeña biografía.
Otra vez hablando de miedos, pero en esta ocasión no hablamos de miedo al fracaso sino a ser identificado. El escritor sensible y emotivo teme que el lector descubra sus fantasías, sus diablos, sus anhelos.
El lector es un viajero, un extraño que navegará unas horas o minutos por nuestro mundo interno convertido en palabras.  Tal vez decida que somos un puerto al que volver  o solo una ola más que surcar por unos instantes. Y como en todo viaje, en esta travesía que implica la lectura de un libro, el lector no busca al escritor sino que se busca a sí mismo.


¿Has experimentado ese miedo alguna vez? 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Cuando dejas leer tus obras a amigos

¡Qué incertidumbre tan grotesca! ¿Qué hacer después de estos comentarios?
Publicar mi novela

¡Qué momento tan indescriptible es el acabar una obra, ya sea cuento o novela, y contactar con tus mejores amigos para que la lean!
 Antes que los amigos posiblemente sea la madre o el padre del escritor el elegido para esa prueba de amor que implica leer algo con el compromiso de decir qué te parece  desde el corazón.  ¡Otra prueba de padres! Que junto a soportar los festivales de final de curso e intentar hacer disfraces sin gastarse un euro, son pruebas que nos prepara la vida para justificar nuestra futura entrada en el reino de los cielos. ¡Si es que existe!
 Como escritor ese momento es lo más parecido a estar enamorado y pedirle a esa persona especial que salga contigo. La incertidumbre de si te dirá que sí o que no se convierte en una tortura. Normalmente, el no nunca lo contemplamos, así como que una obra salida de nuestras entrañas pueda  no gustarle a alguien. Cientos de miles de mariposas recorren nuestro cuerpo, apretaditas, esperando poder salir el día de vestirnos de falsa modestia y poder decir algo así como, “gracias,  no es para tanto”, “no, no la he presentado a ningún concurso”.
Pero no siempre son tan directos los comentarios y dentro de las posibilidades que un escritor desearía no escuchar  están las siguientes:

-“Pues, no, no he podido leer casi nada…” Y se añade cualquier excusa políticamente correcta.
-“Empecé, y me gustó pero una causa- desconocida en la mayoría de los casos- me impidió seguir leyendo, lo haré…”

¡Qué incertidumbre tan grotesca! ¿Qué hacer después de estos comentarios? Insistir en que la lean, reescribirla, quemarla y dedicarte a ver series de televisión como cualquier ser humano no escritor.
 Pues, amigos, ni idea. No tengo ni idea, intentad buscar una editorial (www.todosleemos.com) que te lea con sinceridad, cosa más difícil que conseguir que tus padres te digan la verdad. Lo único que os puedo decir es que sea lo que sea aquello que os digan, seguid escribiendo, porque eso os hace felices y recordad al joven Kafka quien ordenó a su mejor amigo quemar todas  sus obras después de su muerte. ¡Qué bien que no le hizo caso!, el amigo, me refiero.


P.S.: este artículo es el resultado de algunas de vuestras experiencias de escritores que habéis compartido conmigo. Espero que nadie se sienta identificado. ;)

martes, 27 de octubre de 2015

La metafísica de los libros

Una vieja película de magos y personajes fantásticos decía  la magia está en todo”, también en las historias y en los libros.  Creo que los libros llegan a nosotros a veces en extrañas circunstancias. Aquí va un ejemplo:
Foto mientras escribo el artículo
En el 2004 quise comprar mi primer libro de papel por internet, todavía desconfiaba de los métodos de pago y había muchos rumores de las estafas y de la poca fiabilidad de las compras por ese medio.  No recuerdo que título escogí para comprar originalmente, lo importante fue que decidí comprarme un libro y regalármelo para mi cumpleaños,  que es en febrero. El proveedor en cuestión me ofrecía la posibilidad de elegir incluso el papel para envolver, y así lo hice. Seleccioné uno rojo y brillante, un dedicatoria corta y divertida…Y pagué los casi diez euros que me costaba. Los días pasaron, también las semanas y no me llegó ningún paquete. Tampoco ninguna notificación del proveedor por email. Decidí actuar y pregunté por mi compra algo resignada a perder  mi dinero. Pero un escueto email me informaba que el título que había solicitado estaba agotado.  No me proponían ninguna solución. Y yo no supe qué decir. Y así, sin hacer nada, pocos días antes de Sant Jordi, el día del libro, lo que representa a mediados de abril, llegó a mi casa un pequeño paquete. Entre bolitas blancas y sin envoltorio de regalo,  ni dedicatoria, apareció un diminuto libro que llevaba por título: “ La búsqueda de los diez toros del Zen” autor desconocido, versión de Osho.  Las hojas estaban algo amarillentas y tenían,  de hecho todavía tiene,  trozos de papel pegado en algunas de ellas.

No puedo ver vuestras caras mientras leéis esto pero me las imagino. Son exactamente igual que la mía mientras ojeaba el libro. Tengo que reconocer que me gusta la filosofía Zen y Taoista  pero desconocía totalmente esa obra que resulta bastante difícil de leer.

Lo que yo no sabía es que mi vida iba a cambiar tanto a los pocos días de haber recibido el libro, necesité mucha filosofía y meditación para absorber todo lo que me deparaba el destino. Y ese extraño y casi ridículo libro acabó siendo de  mucha utilidad y relevancia en  mi vida, se convirtió en una muleta moral que me aguardaba cada noche en mi mesita de noche.


Aquí lo tengo, pegadito a mí, mientras escribo este artículo, a veces pienso que solo se entienden sus escritos cuando tú lo necesitas.