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miércoles, 1 de junio de 2016

Sutil de escritor y sutileza de ladrón

Estaba surfeando por internet en busca de las musas para escribir este post y , harta de pensar en datos estadísticos de informes del 2015 o de los rankings de cualquier feria del libro, una palabra me asaltó sin aviso previo y me puse a investigarla: Sutil y su derivado sutileza.
Y mi sorpresa fue encontrar una descripción completamente distinta para el adjetivo masculino de sutil y el nombre femenino de sutileza. Nuevamente lo femenino y masculino se enfrenta en este circo romano de la literatura.
La R.A.E. define sutil como un adjetivo que significa delgado, delicado, tenue, agudo, perspicaz, ingenioso. Mientras que si buscamos sutileza nos encontraremos diversas opciones como dicho o concepto excesivamente agudo y falto de verdad, profundidad o exactitud. O bien instinto de los animales. También aparece referido a sutileza en las manos como ligereza y habilidad del ladrón ratero…
No es más que un ejemplo de la fina línea que separa una palabra de su significado y que nos recuerda que el trabajo de escritor, es eso, trabajo. Dedicación a encontrar la palabra precisa en el momento adecuado para desarrollar esa idea que tiene en su interior. Porque en un libro las palabras quedan sepultadas de por vida. Y el escritor debe ser sutil en el momento de crear y ladrón con sutileza al captar el alma de las historias y encerrarlas en pequeñas botellas de contenido en un océano de páginas.
Hay alguien que me lee y me persigue sugiriendo siempre que soy “machista”. Por una vez creo que el lenguaje es machista, pero que no vale la pena cambiarlo, tal vez sí adaptarlo pero llegar al extremo de cambiar el nombre de obras de arte o títulos de libros históricos porque no cumplen las expectativas de mentes feministas[*] extremas y enfermas, pues no me parece correcto. Si por ello soy machista, pues lo seré, no vivo mi vida como mujer, prefiero sentirme persona, a secas, soy animal humano del género femenino. Más animal que humano, o eso intento, aunque no siempre consigo vencer mis debilidades humanas con la fuerza de mis instintos.


[*]Feminismo, mi respeto más sincero al movimiento feminista y a mujeres que trabajan por el respeto y la igualdad de la mujer en todos los ámbitos. Muchas de las verdaderas feministas de los años 60 y 70 en España hoy rechazan completamente la lucha feminista de organizaciones extremistas y prácticamente misándricas ( ver misandria) que atacan a todo lo masculino por principio y sin criterio.

martes, 13 de octubre de 2015

De escritor frustrado a editor, arte u oficio

 ¿Quién nos concede la potestad de decidir que algo es adecuado para el público lector?
Hoy quiero reflexionar sobre lo que supone ser editor y la relación con el escritor. No esperar un discurso académico porque intento buscar la ironía y el reírnos un poco de nuestro día a día. Con esto aclarado puedo empezar por la diferencia que el editor es empresario y busca beneficio y el escritor es un artista que necesita dar forma y sentido a sus emociones. Muchos editores son escritores, personalmente creo que la mayoría son escritores frustrados, algo que yo siempre he confesado. Como la figura del crítico literario o crítico de arte, ¿Quién nos concede la potestad de decidir que algo es adecuado para el público lector? Nadie, nos la inventamos y los lectores lo asumen.
Por eso mi idea de crear una editorial como lector, porque no me reconozco como editora, aunque en  realidad lo soy, intento mantener mi criterio fresco  e imparcial de  lector. Busco que la obra entretenga, aporte contenido que emocione, y le doy más importancia a ello que a  una corrección ortográfica  perfecta.  Grandes escritores cometen errores gramaticales y ortográficos. Por eso, para mí, como editora, tiene que  haber en los escritos algo del alma del escritor, algo que pueda conectar con otras personas y justificar el arduo proceso de la edición de una obra.
Desde el principio he sufrido un complejo de inferioridad ante otros editores de renombre, pero ya no, porque ahora confío en mis escritores tanto como ellos en mí. Y ya he convivido con  algunos de esos editores de falso renombre y no son mejores que nosotros. Solo se lo creen más que nosotros. Pero su ceguera y fijación obsesiva hacia las formas perfectas hace que muchos buenos escritores nunca lleguen al lector. Y desde mi ignorancia lectora me pregunto, ¿  Cómo justifican lo que cobran si no corrigen las obras que reciben porque ya han de estar corregidas, si  no promueven el libro porque ya se encargan de ello las distribuidoras? Si los escritores les hacen parte del trabajo técnico y las distribuidoras hacen el trabajo comercial.

 ¿A qué se dedica un editor de renombre?