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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Vida y muerte de un inmigrante

Nunca un título dijo tanto sobre su autor. Esta semana me cuesta escribir, por muchas razones, he querido buscar temas de actualidad literaria y también noticias sobre nuestras nuevas andanzas editoriales pero no me sale. No consigo ordenar las ideas, ni estructurar el mensaje. Solo me viene a la mente Miguel Ángel Azpitia, uno de nuestros escritores que se ha ido para siempre. Autor de Las Sebastianas y Vida y muerte de un inmigrante, su trabajo de vida. Los dos sabíamos que esa obra era determinante y crucial para él. Muchas páginas, muchos matices lingüísticos, un gran trabajo de corrección y adaptación. Diferentes dialectos y dejes abordados a través de los diálogos de cada personaje. La historia la escuchó de su tío, y es un viaje justamente en sentido opuesto al que él realizó: desde Mallorca a Argentina. 

Ahora, desde el recuerdo pienso en Miguel Ángel y lo siento como que dentro de sí siempre había ese niño “chico”, frágil e ingenuo. Audaz y divertido como el protagonista de esta aventura épica. Me quedan, como recuerdo, muchos de sus emails y comentarios, aquí copio uno de ellos: 



“…para mi amada Anto, que seguramente sabrá quién es el señor DILVE.
A mí solo me interesa saber cómo estás tú y tu familia, si las vacaciones, aparte de cortitas fueron faustas y si el futuro pinta bonito y al respecto te digo, solo las personas buenas, viven todo un día…”






Miguel Ángel sabía que su vida se acababa y me lo dijo justo en un momento que yo tuve que superar una trágica muerte que me inmovilizó mucho tiempo. Como siempre pasa cuando estás con alguien enfermo, se te olvida que los días van cayendo, y que el tiempo no corre igual para ti que para ellos. Juntos compartimos, aparte de proyectos escritos, momentos duros de nuestras vidas, muerte de seres queridos como la de su perro Darko. Yo también tengo perro y sé lo que se le puede llegar a querer. Pero así, ahora, ya tiene alguien con él que pasear por las nubes. 

Me hubiera gustado decirle que a pesar que no llegamos a conocernos en persona, él ha sido importante para mí, no solo a nivel profesional, me ha enseñado muchas pequeñas cosas como la importancia de amar y vivir con la persona que quieres por encima de ti. Solía decirle que lo de ellos (por él y su mujer, Antonia) era una extraña simbiosis, perfecta y maravillosa. 

Siento que su ejemplo me ha inspirado y yo he tomado la decisión de no vivir en minúsculas sino con todas las letras que nos ofrece el diccionario. No podemos malgastar ni un solo día de nuestra vida con falsos amores, como “buena persona” que me considero pienso luchar para conseguir “VIVIR todo un día”…aunque uno solo fuera. 

Gracias, Miguel Ángel por haber existido y por inspirarnos, algo de ti se queda en esta pequeña familia de inventores de historias y andanzas varias, parece que el "futuro pinta bonito" :)

martes, 14 de junio de 2016

¿A dónde van los besos que no escribimos?

Esta semana se ha hablado sobre la polémica(*) por la creciente afición a la lectura erótica de los más jóvenes. Nuevas tendencias literarias que se abrieron paso, primero, entre los adultos y ahora lo hacen entre los adolescentes. Tengo la sensación que la sociedad tiene miedo, sí, miedo a los sentimientos. Se censura más los temas eróticos que los bélicos.

Nos horrorizamos porque puedan leer cómo amar a otra persona sin embargo no nos sorprende verlos jugar o leyendo temas donde se  despiezan todo tipo de criaturas incluidos seres humanos. Nos sobresalta que lean sobre sexo explícito o maneras de disfrutar de su cuerpo, sin embargo les dejamos que aprendan a usar y a reconocer todo tipo de armas automáticas.

Pensemos entonces, qué nos da miedo: que aprendan cómo besar, cómo  acariciar o cuánto se puede sentir dejándose amar.

Qué sería del mundo real si no hubiera escritores capaces de captar la belleza de una acaricia, la onomatopeya de un suspiro, el éxtasis de una intención y con su magia estilística conseguir hacer sentir al lector que alguien le ama cuando lee, que alguien allá, detrás de cada línea, espera que se acabe el párrafo para disfrutar de su deseo.

La humanidad ha tratado a los niños como idiotas desde el principio de los tiempos y todavía algunos planes de estudio así lo demuestran, pero los niños son solo eso, niños, pequeñas personas con todas sus capacidades focalizadas en aprender, querer y ser felices. No les debemos alejar del amor ni por supuesto  del sexo, con respeto y en la justa medida de su edad, pero cuanto más entiendan lo que es  mejor podrán decidir cuándo es el momento y la persona indicada para dejar a un lado los libros y tocar los sentimientos con su propio estilo narrativo.

Podemos condenar a las siguientes generaciones a un futuro lleno de besos no dados, como decía aquella vieja canción (*), dejemos que experimenten y lean, y sobretodo, leamos con ellos,  aunque se trate de sexo y amor.

Es un tópico, lo sé,  pero sugiero menos juegos de guerra y más libros eróticos, también para los adolescentes.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Mujer inventada

En homenaje al Día Internacional de la Mujer Trabajadora, 8 de marzo, quiero dedicar este artículo a la construcción de personajes femeninos, indistintamente si se trata de un escritor o escritora los obstáculos son los mismos. Porque la mujer lleva de serie la terrible desgracia de no ser capaz de entenderse a ella misma.
Mujer inventada


Se acostumbra a decir que la naturaleza es sabia y justa. La verdad es que como mujer discrepo completamente de esa afirmación. Porque si la naturaleza hubiera sido sabia no hubiera hecho a la mujer la pieza fundamental en la continuidad de la especie sin haberle dado alguna “ventaja comparativa” respecto a los ejemplares masculinos. 
Parece que nuestra existencia está siempre unida al trabajo, y lo digo por la dificultad en sí misma de ser una mujer y no morir en el intento.

Reproducirse tiene su encanto, pero el parto solo lo vive la mujer y los daños colaterales que nos representa también lo sufrimos el resto de nuestros días. El hombre nace, crece, se reproduce y sigue reproduciéndose o intentándolo el resto de su existencia. Solo lo fácil. Sin embargo la mujer, nace, crece más rápido, tiene menos infancia ingenua debido al desarrollo de esas seductoras protuberancias que nos adornan el torso superior. A la vez que sufre dolores de regla  antes de tenerla, durante y años enteros cuando se le retira el don de la maternidad. La mujer trabaja desde que nace para entenderse a ella misma y para soportar la ingenuidad masculina que deberá de sufrir estoicamente toda su vida con él.

Retomando el tema literario, quiero recordar que para desarrollar personajes femeninos no hace falta recurrir a la literatura porque en ella solo encontraréis personajes estereotipados y arquetípicos culturalmente correctos.  Os recomiendo que miréis a vuestro alrededor: a vuestra madre, a vuestra mujer, amigas o conocidas. Y si miráis con atención descubriréis auténticas heroínas del día a día. No hace falta disfrazarnos con trajes ajustados y vestir capas ridículas para salir volando cada día y cambiar el mundo.
Romped con los estereotipos: mujer débil, hombre fuerte. Hombre sexo, mujer sensualidad. Que no os cuenten historias de seducciones lentas y con preliminares del siglo XIX, la mujer decide cómo y cuándo quiere ser la protagonista de su historia. Solo depende de vosotros, escritor o escritora, que decidáis crearla como protagonista, os reto a inventar un personaje femenino y a las pocas páginas se habrá adueñado del argumento. ¿Qué apostamos?

¡Feliz día de la mujer trabajadora, aunque fue ayer, lo son los 365 días del año!

miércoles, 13 de enero de 2016

Sexo

El sexo literario
Uno de nuestros escritores me ha pedido que me desnude, literariamente supongo, y eso me ha hecho revisar mis relatos y mis intentos fallidos de novelas, y me he dado cuenta que no hay sexo entre los  personajes. También he revisado los trabajos de varios autores de nuestra editorial y he llegado a la conclusión que existen tres tipos de escritores en función de cómo viven el sexo los personajes que crean.
  1. Escritores de sexo explícito y directo
  2. Escritores de sexo implícito
  3. Escritores asexuales

  • El primer grupo, los escritores de sexo explícito, se trata de creadores de personajes que tienen sexo bien desarrollado e identificado, el aspecto sexual es importante para definir al personaje. Estos escritores integran el acto sexual con naturalidad y a veces con todo lujo de detalles. Tratan y desarrollan  relaciones  tanto las heterosexuales como las homosexuales,  también pueden desarrollar experiencias de sexo duro o bien experiencias  de onanismo, es decir cuando el personaje disfruta de forma individual y solitaria de su sexo. En este caso el sexo es parte imprescindible del personaje, no se puede obviar sin dañar el resultado global del argumento.  En este grupo estarían novelas  sexuales y eróticas propiamente dicho, recomendamos Jimena y el sexo prohibido de Cristina Escobar como novela o bien el relato con toques surrealistas, Aullido de Laura Delgado, y también  novelas de investigación  o novela negra en la que el acto sexual de los personajes condiciona la obra. Un ejemplo de novela policíaca con detalles sexuales es la novela EL Pescador, de Jesús Álvarez Muñoz.
  • El segundo grupo, los escritores de sexo implícito, son aquellos que desarrollan personajes sensuales e incluso eróticos pero no llegan a describir ninguna escena de sexo. Pueden indicarla pero lo hacen como pasando de puntillas por el asunto.  Asumen que el personaje tiene un mundo interior dentro del propio argumento que es sobreentendido por el lector.  No hace falta entrar en detalles. No es importante para entender la obra desarrollar el comportamiento sexual delos protagonistas pero sí puede estar insinuado o existir tensión de pareja, por ejemplo Encuentros bajo la Piel  de Lucía Ros, El cazador rojo de María Martínez Benítez. Un ejemplo de novela policíaca en este grupo sería El caso del cadáver sonriente de Paco Píquer Vento.
  • El tercer grupo, escritores asexuales,  grupo al que yo pertenezco, son escritores que cuentan historias en las que el sexo no aparece de ninguna forma, pueden ser desde cuentos infantiles como es mi caso, o bien historias de aventuras donde los personajes tienen que afrontar otro tipo de emociones pero no las sexuales. Por ejemplo La naturalezadel fuego de Daniel Escriche, brillante novela negra,  o El hombre que no entendió a Newton de Jorge Martínez está última hay una relación de pareja que se percibe tensión sexual pero la intensidad de la características físicas del protagonista  hace que finalmente no sea importante relacionar los personajes de esta forma. García Márquez tenía muchos personajes asexuales, por ejemplo en Cien años de soledad


Y esto es todo, espero no haber desilusionado a nadie, y si alguien esperaba otro tipo de destape pues tendrá que ser más persuasivo  así como si algunos de los escritores mencionados no estáis conformes con esta clasificación  podéis enviarme vuestros comentarios y opiniones.  Ya sabéis que en este espacio todo es cuestionable y no pretendo hacer cátedra  solo  expresar mi opinión sobre temas literarios que nos aparecen en el día a día de nuestra pequeña MARLEX EDITORIAL.