martes, 17 de noviembre de 2015

Música Sí, música No

escribir con música
Desde que la música se hizo portable y escuchable en cualquier espacio, poco a poco ha ido invadiendo nuestro día a día y hoy somos muchos los que apenas podemos hacer nada sin acompañarlo con alguna melodía.
Sabemos que la música provoca emociones, nos anima, nos excita, nos enamora pero además produce cambios en los niveles de concentración, angustia o estrés.

Hoy vamos a desarrollar la influencia de la música en los procesos de la creatividad y la concentración como por ejemplo escribir o estudiar con música:

La creatividad, la emoción y la música comparten la misma región del cerebro llamada córtex prefrontal. Resulta imposible citar los cientos de miles de estudios  que hay sobre la relación entre nuestra reacción cerebral y la música.  Lo verdaderamente maravilloso es que la música no es algo ajeno a nosotros sino está dentro  de nosotros y cada individuo la decodifica de forma aleatoria. Todas las partes de nuestro cerebro sensibles  a lo musical se activan solo con intentar recordar una canción.
No hay pautas fijas para determinar que la música nos va ayudar a estudiar o bien a ser más creativos porque existen muchos factores como el tipo de música y nuestra propia predisposición que determinarán la reacción ante la misma.

La música clásica está comprobado que consigue relajar y estimular varias partes del cerebro a la vez. El rock o la música latina tienen ritmos que aumentan la producción de seretonina y anedralina que es necesaria para nuestra actividad física y mental. También existen estudios totalmente opuestos a escuchar música en procesos creativos o de estudio porque implica una  multitarea – multitask del inglés- que puede desfavorecer la concentración o incluso generar mayor cansancio mental.
No obstante hay muchos casos conocidos, como Stephen King, que escuchan rock duro para escribir.

Llegados a este punto y sin afán académico solo me queda contar mi experiencia y esperar que vosotros compartáis la vuestra: En mi caso, yo necesito música suave, instrumental, o melódica sin estridencias, primero para relajarme y luego para mantener la concentración en el texto o la tarea de estudio en la que esté trabajando. Tengo que reconocer que cuando estudio algo que necesita un esfuerzo memorístico especial requiero silencio absoluto y suelo hablar en alto, leer, releer el texto como si estuviera actuando para un público inexistente.
En ocasiones, mi ruido mental es tan elevado que la música consigue hacer que no escuche mis propios pensamientos que me pueden sacar del trabajo en cuestión. Al tener que concentrarme en una materia por encima de la música, me concentro mejor. Así como cuando estoy en una cafetería o biblioteca me aíslo completamente de mi alrededor.  Hace unos días estaba trabajando en un texto y tenía música de fondo -selecciono listas del Spotify y me olvido- cuando mi atención se fue directa a la música porque era una pieza cantada que me sabía la letra y mi atención voló al estribillo de la misma en décimas de segundos.

Me aventuro a compartir un proyecto que me gustaría implantar en nuestro portal www.todosleemos.com , se trata de relacionar cada libro con música sugerida. Creo que cada autor podría poner “la banda sonora de su obra para el lector”. ¿Qué os parece la idea? 

martes, 10 de noviembre de 2015

Rituales para la creatividad

Consejos para domar a tus musas
creatividad
La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos. Hoy pretendo justamente lo contrario a dar rienda suelta a vuestras musas, porque sobreentiendo que todos los que visitáis este blog tenéis capacidad creativa de sobra.
La creatividad históricamente ha sido asociada a la locura o bien considerada un arte oscuro.  Como consecuencia todavía hoy tenemos sistemas educativos que focalizan la obstrucción a la creatividad en favor de procesos memorísticos  y de acumulación de información.
Estamos en ese punto tan especial y mágico en el que ya visualizamos una historia, tenemos esa necesidad obsesiva de contarla o bien de desarrollar un proyecto. Es el inicio del viaje no obstante habrá que canalizar toda esa energía y cablearla a través de técnicas o métodos prácticos y pragmáticos que acaben dando forma y vida a una idea o asociación de ellas:
  • Anotar o hacer una lista de ideas, conceptos o principios que den una primera forma a la historia o proyecto. Puede ser una breve introducción o resumen genérico, una lista de personajes y de espacios. Un esquema temporal del relato. Un lema, valor o mensaje a transmitir en vuestra obra.
  • Establecer un horario en el que os dedicaréis a desarrollar la idea o proyecto. Si usáis agendas en Google o en los teléfonos móviles inteligentes, anotarlo, asignar un color, así fortaleceréis la determinación. Hablarlo con la familia o bien con amigos porque nunca hay victoria sin sacrificio y posiblemente tendrás que renunciar a algún tipo de tiempo personal para dedicarlo al proyecto.
  • Determinar dónde vais a escribir. Es importante determinar un espacio en el que vas a escribir. Hay escritores que van a la biblioteca, o bien a cafeterías, o simplemente en  casa en algún rincón donde nos encontremos cómodos y  a gusto con nosotros mismos. La inspiración puede llegar en cualquier momento. A mí me gusta escribir artículos en el tren, en mi pequeña tableta, normalmente me los envío por email a mí misma.
  • Establecer una fecha límite. No tiene que ser una fecha rígida, puede ser solo orientativa para forzarnos a medir como avanzamos.  Podemos hacer una primera presentación oficial, una “puesta de largo” de nuestra idea-historia-proyecto, por ejemplo en el caso de los escritores podéis pensar en participar en algún concurso literario, o bien si es un proyecto empresarial buscar algún tipo de concurso de empresas o ideas para marcaros unas fechas límites de producción y ejecución más o menos reales y medibles.
Este artículo puede no resultar divertido ni tal vez creativo pero es que tenemos que atar a la creatividad en corto y llevarla al espacio de lo físico y lo real sino siempre tendremos ideas que no dejarán de ser más que sueños.
¿Cuál es tu ritual para escribir? 
Comparte tus consejos tal vez puedan inspirar a otros. Envía comentarios a continuación

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Cuando dejas leer tus obras a amigos

¡Qué incertidumbre tan grotesca! ¿Qué hacer después de estos comentarios?
Publicar mi novela

¡Qué momento tan indescriptible es el acabar una obra, ya sea cuento o novela, y contactar con tus mejores amigos para que la lean!
 Antes que los amigos posiblemente sea la madre o el padre del escritor el elegido para esa prueba de amor que implica leer algo con el compromiso de decir qué te parece  desde el corazón.  ¡Otra prueba de padres! Que junto a soportar los festivales de final de curso e intentar hacer disfraces sin gastarse un euro, son pruebas que nos prepara la vida para justificar nuestra futura entrada en el reino de los cielos. ¡Si es que existe!
 Como escritor ese momento es lo más parecido a estar enamorado y pedirle a esa persona especial que salga contigo. La incertidumbre de si te dirá que sí o que no se convierte en una tortura. Normalmente, el no nunca lo contemplamos, así como que una obra salida de nuestras entrañas pueda  no gustarle a alguien. Cientos de miles de mariposas recorren nuestro cuerpo, apretaditas, esperando poder salir el día de vestirnos de falsa modestia y poder decir algo así como, “gracias,  no es para tanto”, “no, no la he presentado a ningún concurso”.
Pero no siempre son tan directos los comentarios y dentro de las posibilidades que un escritor desearía no escuchar  están las siguientes:

-“Pues, no, no he podido leer casi nada…” Y se añade cualquier excusa políticamente correcta.
-“Empecé, y me gustó pero una causa- desconocida en la mayoría de los casos- me impidió seguir leyendo, lo haré…”

¡Qué incertidumbre tan grotesca! ¿Qué hacer después de estos comentarios? Insistir en que la lean, reescribirla, quemarla y dedicarte a ver series de televisión como cualquier ser humano no escritor.
 Pues, amigos, ni idea. No tengo ni idea, intentad buscar una editorial (www.todosleemos.com) que te lea con sinceridad, cosa más difícil que conseguir que tus padres te digan la verdad. Lo único que os puedo decir es que sea lo que sea aquello que os digan, seguid escribiendo, porque eso os hace felices y recordad al joven Kafka quien ordenó a su mejor amigo quemar todas  sus obras después de su muerte. ¡Qué bien que no le hizo caso!, el amigo, me refiero.


P.S.: este artículo es el resultado de algunas de vuestras experiencias de escritores que habéis compartido conmigo. Espero que nadie se sienta identificado. ;)

martes, 27 de octubre de 2015

La metafísica de los libros

Una vieja película de magos y personajes fantásticos decía  la magia está en todo”, también en las historias y en los libros.  Creo que los libros llegan a nosotros a veces en extrañas circunstancias. Aquí va un ejemplo:
Foto mientras escribo el artículo
En el 2004 quise comprar mi primer libro de papel por internet, todavía desconfiaba de los métodos de pago y había muchos rumores de las estafas y de la poca fiabilidad de las compras por ese medio.  No recuerdo que título escogí para comprar originalmente, lo importante fue que decidí comprarme un libro y regalármelo para mi cumpleaños,  que es en febrero. El proveedor en cuestión me ofrecía la posibilidad de elegir incluso el papel para envolver, y así lo hice. Seleccioné uno rojo y brillante, un dedicatoria corta y divertida…Y pagué los casi diez euros que me costaba. Los días pasaron, también las semanas y no me llegó ningún paquete. Tampoco ninguna notificación del proveedor por email. Decidí actuar y pregunté por mi compra algo resignada a perder  mi dinero. Pero un escueto email me informaba que el título que había solicitado estaba agotado.  No me proponían ninguna solución. Y yo no supe qué decir. Y así, sin hacer nada, pocos días antes de Sant Jordi, el día del libro, lo que representa a mediados de abril, llegó a mi casa un pequeño paquete. Entre bolitas blancas y sin envoltorio de regalo,  ni dedicatoria, apareció un diminuto libro que llevaba por título: “ La búsqueda de los diez toros del Zen” autor desconocido, versión de Osho.  Las hojas estaban algo amarillentas y tenían,  de hecho todavía tiene,  trozos de papel pegado en algunas de ellas.

No puedo ver vuestras caras mientras leéis esto pero me las imagino. Son exactamente igual que la mía mientras ojeaba el libro. Tengo que reconocer que me gusta la filosofía Zen y Taoista  pero desconocía totalmente esa obra que resulta bastante difícil de leer.

Lo que yo no sabía es que mi vida iba a cambiar tanto a los pocos días de haber recibido el libro, necesité mucha filosofía y meditación para absorber todo lo que me deparaba el destino. Y ese extraño y casi ridículo libro acabó siendo de  mucha utilidad y relevancia en  mi vida, se convirtió en una muleta moral que me aguardaba cada noche en mi mesita de noche.


Aquí lo tengo, pegadito a mí, mientras escribo este artículo, a veces pienso que solo se entienden sus escritos cuando tú lo necesitas. 

miércoles, 21 de octubre de 2015

Los libros que prestamos

Nosotros elegimos al libro o el libro nos elige a nosotros

Parece algo sencillo pero no se si será por mi tendencia a las situaciones personales extravagantes o poco corrientes pero no tengo buenas experiencias en esto de dejar o recomendar libros. En mi etapa de lectora apasionada, compulsiva y no profesional leía desde novela histórica a textos filosóficos.
Desconozco  hasta qué punto nosotros elegimos al libro o el libro nos elige a nosotros. Lo que implica que lo que leemos nos afecta de forma diferente según la etapa de la vida en la que nos encontramos.
 El caso es que hace años leí De parte de la princesa muerta, de la escritora francesa de origen turco-indú, Kenizé Mourad, una obra maravillosa sobre la última emperatriz del imperio otomano. Esa historia me cautivó y me enriqueció tanto que todavía recuerdo cuando acabé el libro. Después de semejante experiencia emocional decidí compartirla con una amiga mía, llamémosle así, “amiga”, que estaba un poco perdida en ese momento. Un mes después de haberle dejado el libro y tras preguntarle qué le había parecido, su respuesta fue la siguiente: “Vaya libro más soporífero, no he podido pasar de la página diez…Ha sido peor que un dolor de cabeza.”
Con un  “pues no me acaba de gustar” hubiera sido más que suficiente. Me sentí mal, casi ridícula y algo bicho raro  e ingenua al haberme emocionado tanto con una simple historia y pensar que otra persona podría experimentar lo mismo.


Esto es un ejemplo con final feliz porque me alegré de haber recuperado el libro. Lo que no soporto es prestar un libro y que no me lo devuelvan. Eso es una ofensa imperdonable. 

Y tú, tienes algún libro prestado que te gustaría recuperar, ¿Cuál?

martes, 13 de octubre de 2015

De escritor frustrado a editor, arte u oficio

 ¿Quién nos concede la potestad de decidir que algo es adecuado para el público lector?
Hoy quiero reflexionar sobre lo que supone ser editor y la relación con el escritor. No esperar un discurso académico porque intento buscar la ironía y el reírnos un poco de nuestro día a día. Con esto aclarado puedo empezar por la diferencia que el editor es empresario y busca beneficio y el escritor es un artista que necesita dar forma y sentido a sus emociones. Muchos editores son escritores, personalmente creo que la mayoría son escritores frustrados, algo que yo siempre he confesado. Como la figura del crítico literario o crítico de arte, ¿Quién nos concede la potestad de decidir que algo es adecuado para el público lector? Nadie, nos la inventamos y los lectores lo asumen.
Por eso mi idea de crear una editorial como lector, porque no me reconozco como editora, aunque en  realidad lo soy, intento mantener mi criterio fresco  e imparcial de  lector. Busco que la obra entretenga, aporte contenido que emocione, y le doy más importancia a ello que a  una corrección ortográfica  perfecta.  Grandes escritores cometen errores gramaticales y ortográficos. Por eso, para mí, como editora, tiene que  haber en los escritos algo del alma del escritor, algo que pueda conectar con otras personas y justificar el arduo proceso de la edición de una obra.
Desde el principio he sufrido un complejo de inferioridad ante otros editores de renombre, pero ya no, porque ahora confío en mis escritores tanto como ellos en mí. Y ya he convivido con  algunos de esos editores de falso renombre y no son mejores que nosotros. Solo se lo creen más que nosotros. Pero su ceguera y fijación obsesiva hacia las formas perfectas hace que muchos buenos escritores nunca lleguen al lector. Y desde mi ignorancia lectora me pregunto, ¿  Cómo justifican lo que cobran si no corrigen las obras que reciben porque ya han de estar corregidas, si  no promueven el libro porque ya se encargan de ello las distribuidoras? Si los escritores les hacen parte del trabajo técnico y las distribuidoras hacen el trabajo comercial.

 ¿A qué se dedica un editor de renombre? 

martes, 6 de octubre de 2015

Personajes, de la ficción a la vida

 Existe una magia, una energía que debe nacer del escritor pero que él no controla.

“Los personajes son seres, ya sean humanos, animales o imaginarios, que forman parte de una obra artística”. Esta es la definición académica de la palabra personaje pero en realidad solo un escritor que haya creado cualquier texto literario sabe que hay mucho más detrás de los personajes.

Existe una magia, una energía que debe nacer del escritor pero que él no controla. Un algo irreal que les concede libre albedrío y vida entre letras. No siempre ocurre el milagro, pero cuando pasa, el escritor se convierte en el esclavo del personaje. No puede dejar de pensar en él, siente como si alguien le susurrase al oído las andanzas de ese personaje sin rumbo definido, se salta los esquemas y los diálogos preparados para él y crece como ser humano en cada estrofa. 

Cada escritor decide cómo convivir con estos personajes con alma: algunos los convierten en el protagonista, otros los eliminan mediante una muerte trágica, o bien los sodomizan condenándolos a ser un personaje secundario.
Un sicólogo podría diagnosticar el proceso como un trastorno transitorio, yo creo que es una metástasis creativa  en  la que  creación y creador se funden en una relación dependiente  y simbiótica en la que se rompen las barreras de los espacios reales y ficticios.

Cuando un personaje así llega a la vida de un escritor, lo cambia para siempre. El creador se enamora, se asombra, se deja llevar por el deseo irrefrenable de pasar más tiempo escribiendo y desarrollando el personaje en cuestión. Toda la vida del escritor pasa a ser una mera excusa, un refugio para el personaje creado que  se esconde del argumento que le espera entre líneas.

Pero la relación se acaba cuando se termina la obra.  El vacío que queda dentro del escritor es infinito. Se extraña a sí mismo. Su vida ya no tiene sentido. Ha sido Dios durante unas líneas, unas pocas palabras que crean un universo que acaba viviendo  sin su creador, el escritor. Tal vez solo vivan en un cajón o en los bits de un ordenador, pero siguen viviendo y esperando que alguien los lea para recordarles que siguen ahí.

Y  tú, ¿tienes algún personaje que te haya afectado así?